El cartel de Ajedrez en Puerto Rico

Collage de carteles

El desarrollo cultural, social y político de Puerto Rico está escrito en sus carteles. Desde sus comienzos el cartel sirvió como medio de información. A su vez, los artistas puertorriqueños encontraron la oportunidad de unir el servicio público y la inspiración artística en un solo propósito. De esa forma, el cartel pasa de ser un medio básico de comunicación a transformarse en ejemplo máximo de destrezas plásticas.

En Puerto Rico, la tradición del cartel tomó más fuerza a partir de la fundación de la DIVEDCO (División de Educación de la Comunidad) cuyo departamento de gráfica dirigió Irene Delano, integrado por un grupo excepcional de artistas nacionales. Tratando temas de concientización social, educación, economía doméstica, derechos civiles y el desarrollo de las bellas artes entre otros, el cartel sirvió como el gran transformador social desde 1946 (Taller de Gráfica de la Comisión de Parques y Recreo Público) hasta el 2008 aproximadamente.

50 aniversario Federación de Ajedrez de Puerto Rico 1934-1984.

El cartel conmemorativo fue también parte importante de la producción cartelística de ese tiempo. Entre estos, existió una tradición sostenida de producción que celebró y promocionó la disciplina del ajedrez. 

El cartel de ajedrez aspiraba a celebrar y promocionar los certámenes y competencias internacionales de ajedrez en los que Puerto Rico participaba. Además, buscaba generar interés y entusiasmo por el deporte /ciencia /disciplina que representaban las piezas emblemáticas de la torre y el alfil.

Este esfuerzo de producción tuvo de principal gestor al ingeniero Narciso Rabell Méndez (1936-2013). Natural de San Sebastián de las Vegas del Pepino, Rabell Méndez sintió afición por el ajedrez desde temprana edad. A los ocho años perteneció al Club de Ajedrez de Mayagüez. Más tarde tuvo su primera participación en un torneo internacional en Omaha, Nebraska, organizado por la FIDE (Federation Internationale des Echecs) por su acrónimo en francés, mejor conocida como la World Chess Federation.

En el 1960 Rabell pasó a ser presidente de la Federación de Ajedrez de Puerto Rico fundada en 1936. Durante su larga incumbencia, el deporte alcanzó gran prestigio y notoriedad dentro y fuera de Puerto Rico. Una de las facetas más importantes que destacó desde la plataforma del deporte fue la fusión del ajedrez y el arte, figurada a través del cartel serigráfico.

Todo comenzó, según entrevista a su viuda, Evelyn Fuentes Torres1, cuando Rabell asistió a una exposición celebrada en La Casa del Libro durante el verano de 1965. Allí estaba expuesto un cartel ejecutado por Lorenzo Homar para la exposición titulada, Libros de Ajedrez.

Lorenzo Homar, Libros de Ajedrez, 1965.

Lorenzo Homar, Cuadragésimo Congreso Mundial de Ajedrez, 1969.

La impresión que le produjo la imagen de las piezas y el tablero provocaron una marca permanente en su memoria. Comienza entonces a buscar la forma de concretar una presencia plástica asociada al juego del ajedrez. 

Rabell empieza a relacionarse con la escena del arte capitalino que comprendía figuras claves como Lorenzo Homar, Rafael Tufiño, Antonio Maldonado y muchos más. Es así que para 1969 se gestiona el primer cartel producido por la Federación de Ajedrez de Puerto Rico. La obra, ejecutada por Lorenzo Homar presenta una versión moderna de las piezas y el tablero en colores vivos y un plano en cuadros ópticos que se proyectan al interior en continuidad indefinida. Esta representación es un preámbulo para lo que será una sostenida y abundante producción de carteles que durará hasta finales de siglo XX.

Después de ese importante encuentro, Rabell comienza a entablar una estrecha amistad con los artistas Rafael Tufiño y Antonio Maldonado. Tanto así, que en un momento determinado se auto-denominaban, Los Tres Mosqueteros2. Y era, porque dentro de este esquema fraguaron un plan muy preciso para darle al ajedrez una importante presencia plástica a través del cartel.

Rafael Tufiño, 40mo Congreso Mundial de Ajedrez, 1969.

Rafael Tufiño y Antonio Maldonado fueron grandes entusiastas del ajedrez. Tufiño era jugador asiduo y profundo admirador de esta disciplina. Su madre, Goyita, lo enviaba a trabajar a la barbería cercana y el joven artista aprendía sobre las movidas de ajedrez al observar a los clientes jugar mientras esperaban su turno3 .

De igual manera Antonio Maldonado, Angel Casiano y más adelante Luis Alonso se motivaron a diseñar ingeniosos carteles donde las piezas alcanzaron un protagonismo elocuente. Entre los autores de las obras, Tufiño tuvo el papel más determinante. Su amistad con Rabell fue muy estrecha y frecuentemente viajaban a torneos y convenciones en el exterior. Entre los más de cuarenta carteles que se produjeron a partir del 1969, Tufiño tuvo a su cargo el mayor número de piezas. El primer cartel que Tufiño diseña para la federación en 1969 presenta al caballo negro en absoluto dominio del espacio con cuadros que flotan en planos singulares desprendidos del tablero. El uso de los colores claros y oscuros rematados por el fondo naranja resalta un robusto decreto de diseño y color en la totalidad de la pieza.

La década del setenta será una productiva para Tufiño. Durante este periodo diseña cinco carteles para la Federación. Entre estos se destaca, 49 Congreso Mundial de Ajedrez 1977. En esta ocasión el plano se llena de cuadrículas en una superficie agorafóbica que irónicamente brinda al espectador una gran estabilidad óptica.

Los figurines de ajedrez se encuentran por todas partes en la superficie dividida en doce espacios, representativos de doce jugadas magistrales del campeón Bobby Fischer4 haciendo del recorrido visual una exploración interesante y divertida. Tufiño continuará su relación profesional con la Federación hasta finales de los años ochenta.  

Antonio Maldonado fue también colaborador de este proyecto. Comenzó a diseñar como cartelista a partir de 1974. Produjo variados carteles y extendió su participación activa también hasta finales de los ochenta.

Rafael Tufiño, 49 Congreso Mundial de Ajedrez, 1977.

Antonio Maldonado, 60 aniversario de la FIDE, 1924-1984, 1984.

La calidad de los diseños de cada pieza eleva la producción del cartel de ajedrez a un sitial privilegiado. Así lo demuestra Antonio Maldonado en múltiples ocasiones. Entre sus obras más importantes se encuentra el 60 aniversario de la FIDE, 1924-1984. Maldonado logra fusionar tableros de ajedrez en un vórtice central marcado por la esfera del mundo. En sus demás composiciones logra expresar la dimensionalidad del deporte de ajedrez jugando con volúmenes que destacan las jerarquías de cada pieza en el tablero.

El catálogo de artistas participantes fue muy variado y heterogéneo. Algunos artistas entraban como invitados de ocasión mientras otros se quedan y desarrollan estrechos vínculos con la misión educativa del proyecto. Artistas como Antonio Martorell, Angel Casiano, José Alicea, Rafael Torres Soto y Luis Alonso, entre otros, contribuyeron con magníficos ejemplares. Lyssette Rosado e Isabel Bernal fueron frecuentes colaboradoras. Lyssette Rosado exploró las dimensiones de las piezas de ajedrez en el tablero con gran acierto. Sus composiciones lograron exponer con trazo dúctil la espontaneidad del juego en múltiples y logrados usos del color. Diseñó numerosos carteles para la Federación entre los cuales sobresale Campeonato Mundial Infantil de Ajedrez, 8-24 de Julio de 1986.

El uso del color, el contraste de sombras y perspectiva desde la altura hacen de ésta una de las obras mejor logradas durante la producción de la Federación. Isabel Bernal también estuvo presente con varios diseños importantes.

Lyssette Rosado, Campeonato Mundial Infantil de Ajedrez, 1986.

Isabel Bernal, Torneo de Ajedrez de San Sebastián, vigésimo aniversario 1959-79, 1979.

La artista integra los paisajes que caracterizan su obra en una hermosa pieza producida en 1979, Torneo de Ajedrez de San Sebastián, vigésimo aniversario 1959-79. Un paisaje apacible de campo invita y seduce al espectador desde el lugar inicial donde comenzó todo. Fue en San Sebastián donde la devoción por el ajedrez logra gran entusiasmo. Allí se celebró el Primer Torneo de Ajedrez de San Sebastián en 1959 dándole gran destaque a este deporte.

Para sufragar los gastos de impresión de los carteles y actividades se creó durante el 1978 el Fideicomiso para el Desarrollo de las Artes, mejor conocido como FIDARTES. Esta organización sin fines de lucro impulsaba el desarrollo de las artes plásticas mediante portafolios y eventos para recaudación de fondos cuyo mayor objetivo era fomentar el deporte del ajedrez. Fue así que se organizaron portafolios, eventos y serigrafías importantes bajo la autoría de grandes maestros de la plástica. El primer portafolio que se produjo fue el de Fiestas Patronales del Pepino, con la participación de artistas como Rafael Tufiño, Angel Casiano, Antonio Maldonado y la propia Isabel Bernal.

Partido de Antonin Rivera y Narciso Rabell durante la clausura del torneo de San Sebastián, 1960.

El torneo de ajedrez de San Sebastián fue una actividad muy importante. Tenía tanto el apoyo solidario de la municipalidad como el fervor y participación nutrida de los pepinianos que esperaban ansiosos cada edición anual del evento5. En 1980, Rafael Tufiño decide inmortalizar uno de los momentos más emblemáticos que tuvo el torneo de San Sebastián, el partido de 1960 entre el arquitecto Antonin Rivera y Narciso Rabell durante la clausura del torneo.

Tufiño hace uso de una modalidad muy utilizada por los artistas de la década del cincuenta. Dejándose llevar por la foto capturada al momento (al igual que lo hicieron muchas veces con imágenes de La Perla, baquinés e imágenes de santeros y talladores), el artista modela el momento y lo transforma en un trabajo serigráfico de primer orden. Tufiño añade elementos importantes inherentes al ajedrez tales como el reloj de doble esfera y las piezas de ajedrez en primer plano.

Los espectadores quedan casi en el mismo orden que fueron fotografiados. Al centro de la pieza se encuentra el abuelo de Narciso Rabell, Manuel Méndez Liciaga y a la izquierda sentado, el propio Narciso Rabell. Tufiño se toma la libertad de intercambiar personajes en la concepción de la obra. El espectador que está parado a mano derecha es reemplazado por Fey Méndez Cabrero, alcalde del Pueblo de San Sebastián, al igual que el contrincante sentado a mano derecha es sustituido por Héctor Vissepo, gran jugador y admirado campeón del deporte.

Rafael Tufiño, Partido de Antonin Rivera y Narciso Rabell, 1980.

El 1980 marca un periodo activo en la elaboración serigráfica del cartel de ajedrez, sobre todo con la figura de Luis Alonso, el cual produjo numerosas y excepcionales piezas. A finales de los ochenta y comenzada la década del noventa la producción del cartel de ajedrez se detiene definitivamente. Se elaboran varias obras más, pero fuera del entorno que propició la gesta cultural que inició Narciso Rabell y sus colaboradores. Sin embargo, el cartel del ajedrez de Puerto Rico se mantiene como emblema importante de la pasión y entrega ineludibles para afiliarse a este deporte.

Fueron muchos los artistas que participaron de la iniciativa de diseño por parte de la Federación dirigida por Narciso Rabell. Es importante notar que este esfuerzo no estuvo subvencionado por instituciones gubernamentales ni apoyado por iniciativas que no fueran las de índole filantrópico y cultural que en su carácter personal fomentó Narciso Rabell. La iniciativa de producir estos carteles servía como carta de presentación, regalo de intercambio y anuncio público para las actividades que organizaba la federación, sobre todo en el exterior. Cada viaje a convenciones y torneos en el extranjero con activa participación de Puerto Rico, se intentaba diseñar un cartel de altura para la representación de nuestro país. Así quedaron distribuidos múltiples ejemplares de nuestros carteles por todas partes del mundo. También se reservaban varios ejemplares para anunciar los eventos aquí en la isla. El excedente se entregaba a la custodia de la Federación donde podrían ser distribuidos entres visitantes distinguidos o participantes de torneos al igual que podrían ser adquiridos para subvencionar los costos de operación de la Federación6.

Luis Alonso, Torneo Internacional de Ajedrez, 1985.

28th Chess Olympiad, 1988.

Recientemente tanto la Fundación Narciso Rabell como Don Cristóbal Vega Adorno, ex-presidente de la Federación de Ajedrez de Puerto Rico, hicieron sendas donaciones donde ingresaron 60 carteles al depósito de la colección del Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras7.

Actualmente, sirvo como curador asociado en el proyecto de adquisición de más de 40 piezas de cartel serigráfico de ajedrez para la inclusión en el Chess World Hall of Fame, institución cumbre en la preservación, colección y educacion a nivel mundial de la disciplina del ajedrez. Con sus facilidades establecidas en Saint Louis, Missouri, el World Chess Hall of Fame realiza numerosas exposiciones en las que exhibe lo mejor de los elementos y el diseño de ajedrez, al igual que educa e imparte lecciones sobre la historia, técnicas y destrezas del deporte. El 27 de Abril de 2017 inauguraron la exposición titulada, Open Files II, donde están expuestas dos piezas máximas de la autoría de Rafael Tufiño comisionadas por la Federación de Ajedrez de Puerto Rico . 

Open Files II: Celebrating Five Years of Collecting, World Chess Hall of Fame, Saint Louis, Missouri. Photograph by Austin Fuller. Courtesy of the World Chess Hall of Fame.

La producción del cartel de ajedrez alcanzó gran calidad durante su larga vida. La impecable  confección y la variedad e insumo que aportaron tantos artistas con diferentes criterios, lograron generar piezas de excelencia. Así se demuestra en la más reciente exposición itinerante organizada por el World Chess Hall of Fame, la cual incluye piezas puertorriqueñas. Grand Chess Tour: Art of Chess 2017, inauguró el 21 de junio de 2017. Su primera parada es en París, Château d’Asnières, Asnières-sur-Seine, luego en Leuven, Francia y clausura en Londres con el London Chess Classic el 11 de diciembre de 2017. Esta exposición itinerante es parte de un proyecto especial para promover internacionalmente la importancia historiográfica del ajedrez. En la muestra, corona el espacio del salón de exposiciones de Château d’Asnières, 18va Olimpiada Universitaria de Ajedrez, una de las piezas máximas de Rafael Tufiño, símbolo constante de la dedicación y entrega que prevaleció en los tiempos de gloria del cartel puertorriqueño.

Art of Chess, Grand Chess Tour 2017, Château d’Asnières, Paris, France. Photograph by Emily Allred. Courtesy of the World Chess Hall of Fame.

Rafael Tufiño, 18va Olimpiada Universitaria de Ajedrez, 1971.


Notas:

1. Entrevista por el curador a Evelyn Fuentes Torres, 24 de julio de 2017.

2. Entrevista por el curador a Jesús Rabell, 24 de julio de 2017.

3. Teresa Tió, Rafael Tufiño, Pintor del Pueblo, Museo de Arte de Puerto Rico, 2001, 87.

4. Ibídem

5. Catálogo Torneo de San Sebastián, Ajedrez 1960, Casino del Pepino. San Sebastián, Puerto Rico.

6. Entrevista por el curador a Evelyn Fuentes Torres, 24 de julio de 2017.

7. http://www.upr.edu/artistas-y-coleccionistas-donan-valiosas-obras-al-museo-de-la-upr/

 

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