PISO Fénix: pongamos en el mapa otras coordenadas

Proceso: estudiantes Lily Medina del curso Urbanismo y Autogestión y Carolina Morales de Género y Ciudad. A la izquierda la base de la nueva plataforma, a la derecha piso móvil.

El presente ensayo ha sido escrito en colaboración con Andrea Bauzá.

Rara avis, PISO Fénix. Piso que, de la muerte, regresa a la vida con mayor compromiso.

Es con mucha felicidad y como logro compartido que nos damos a la tarea de este escrito que presenta y documenta el tercer piso que existe en nuestro proceso como colaboradoras, en pos de continuar evolucionando la plataforma interdisciplinaria y colaborativa: PISO. La nueva plataforma está ubicada frente al Programa de Estudios de Mujer y Género en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

Proceso, descanso una vez instalada la base. Foto: Andrea Bauzá.

Entendemos que mejor no puede ser el posicionamiento y localización por muchas razones. Entre ellas, porque PISO es una plataforma feminista que se organiza, moviliza y hace política pública abogando por la praxis e investigación encarnada, no sólo teórica. Como facilitadoras de un espacio que genera nuevos conocimientos a través del cuerpo reconocemos que en los procesos de investigación y de enseñanza/aprendizaje se sobrevalora el intelecto, la mente, el discurso verbal o narrativo. Nosotras, al contrario, deseamos priorizar el cuerpo como recurso para generar nuevo conocimiento; crear espacio para ocuparnos, vernos, aprender desde el estar y el hacer, incorporando los afectos, los sentidos, las emociones y la corporalidad plena que diariamente tiene mucho que enseñarnos. Como Mara Negrón muy bien nos dejó, “De la animalidad no hay salida.”

PISO Fénix queda como resultado de los cursos Prácticas del Cuerpo/Género y Ciudad: colaboraciones que construyen concebida y facilitada por Noemí Segarra en el Programa de Estudios de Mujer y Género, en colaboración con la clase de Urbanismo y Autogestión concebida y facilitada en la Facultad de Arquitectura por la Profesora Andrea Bauzá. El salón sin paredes –ahora con plataforma para el curso Prácticas del Cuerpo y otras propuestas que han de cobrar forma– queda cerca de Casa Lima, en la huella de hormigón de un antiguo edificio que solía ser residencia de profesores. Justo al lado de la antigua Escuela de Planificación, que se encuentra en abandono, al cruzar la Facultad de Derecho. Aquí, durante este largo semestre habitamos el espacio a cuerpo completo de manera consciente y activa. El espacio se utilizó de múltiples formas. Además de fungir de salón abierto a las prácticas del cuerpo, también sirvió de espacio para foros de discusión sobre nuestras circunstancias actuales. 

Documentación del curso Prácticas del Cuerpo Género y Ciudad, febrero 2017 por Noemí Segarra, antes de piso móvil llegar al Programa. Diseño: Andrea Bauzá.

Esta práctica, modesta y experimental, cuando la ponemos en servicio de agenciar algo que hace falta, nos capacita para llevar a cabo tareas llenas de posibilidad justo en este momento: en la iupi y en nuestro país. País que aún no es, que quisiera serlo. Co–crear nos parece imprescindible en estos tiempos, sobretodo en un marco o contexto como el nuestro. Por eso decidimos practicar a cuerpo entero en contacto directo con nuestro entorno, haciendo y construyendo; aunque sea transitorio o efímero. Como resultado se inician acciones que generan con/vivencias donde no sólo se aprende de la retroalimentación de disciplinas (cuerpo/movimiento/espacio/arquitectura) sino también sobre nuestras relaciones humanas.

El piso móvil, versión previa del piso, “vino a morir en la iupi”. Luego de habérsele pedido al Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC) que guardara la pieza como documentación de un proceso más complejo y a largo plazo. El mismo nos fue devuelto. Realmente, nos sorprendió la vida que cobró la plataforma al moverla a la Universidad. Piso móvil dio pie al concepto “portón móvil” durante La Gran Huelga 2017. Concepto que acogió el colectivo Entrecejo y el Grupo de Trabajo de Género para traer a conciencia dentro de los procesos de lucha la importancia del espacio, la libertad para la movilidad, divagar entre lugares y estares. Cerrar para abrir y construir, literalmente se adoptó como lema por los estudiantes.

Son seis años (a pulmón) de PISO. Por eso nos excita mucho esta coyuntura de “Piso Fénix”. Anidado dentro del marco institucional, justo en el 2017, cuando la Junta arremete a desmantelar el presupuesto de la institución educativa. A profesoras por contrato como nosotras, que colaboramos en este proyecto autogestado, intervenir la institución educativa con un modelo de recaudación de fondos, de diseño, de construcción y de educación participativa –más allá de resistencia– es un ejemplo de educación emancipadora y radical que activa alianzas y gestiona otras economías solidarias. Además de romper las formas como hicieron nuestras mentoras, nos toca: proponer, tocar puertas, agenciar, mover, salir de la comodidad y construir nuevas rutas, formas y metodologías. Se comienza de raíz, en un contexto sin presupuesto y sin “puestos” donde, cabe recalcar que, ambas profesoras por contrato nos encontramos desempleadas este próximo semestre. Cabe destacar también que los fondos para los materiales de la construcción se generaron gracias a la plataforma Go fund me que pusimos en marcha.

Fotomontaje del nuevo piso creado por la estudiante de Arquitectura, Nelmaris Camacho.

Gracias al apoyo de muchísima gente logramos los fondos necesarios para los materiales, lo que dio pie a poder concretar el diseño. Los fondos no vinieron de la UPR, ni del ICP, ni de “gente en poder”, ni de “grandes corporaciones e instituciones”, sino de gente trabajadora que nos dieron lo que pudieron. Entendemos que esta es una de las mayores fortalezas de este piso, la colaboración incluso de gente que quizás ni va a usar el mismo, o que quizás no lo verá de manera presencial. Gente, que a pesar de las dificultades o retos que en actualidad encaramos muchos o la mayoría, apostaron al proyecto. Hubo quien dio de su tiempo y energía para lijar, pintar, cargar, en fin lo que hiciera falta. No importa lo pequeño del gesto, cada uno ayudó a dar forma un todo más amplio. Son demasiadas las personas a las que agradecemos hoy. Este logro y piso también es de ellos. Y eso es algo que nos llena, el sentido de pertenencia. Así se construye, más allá de “la resistencia”. Llevando a cabo, probando ideas dentro de las actuales condiciones, sabiendo y recalcando que el cambio no viene ni de arriba ni de afuera, sino desde abajo y desde adentro. En el proceso de co–creación autogestada, el cual implica un compromiso a largo plazo, es la experiencia y las relaciones lo que verdaderamente se construye. Entendemos que este es el ejercicio, sumar lo que se pueda aportando y apostando al cambio. Más allá de resistir y ser resiliente, contribuir una pieza a un proceso que puede desencadenar una serie de cambios tangibles. Aquí, en Puerto Rico, ahora.

Un poco sobre la historia de PISO proyecto

PISO es una plataforma para la investigación continua de relaciones en proceso y evolución. Por tanto no es arte representativo. Es arte procesual, experimental, experiencial. El primer piso existe aún en la Calle Estrella en Santurce, en la sala de la casa de Noemí Segarra, iniciadora y facilitadora de la propuesta. Segarra nunca trabaja sola lo que llevó que este espacio desde un principio se abriera a ser compartido con jóvenes movedoras: Marielys Burgos Meléndez, Marili Pizarro y Cristina Lugo inicialmente. A su vez propuestas y personas venían a presenciar lo que en la plataforma andaba cobrando forma. Taller [D] Espacio, Beta Local, las maestras Awilda Sterling y Viveca Vázquez nos visitaron; entre otras, para el fin de verano 2011.

PISO móvil surgió en 2013, cuando la propuesta se mudó al espacio donde ahora Ciudadela guarda materiales de construcción de su segunda fase. Allí justo al cruzar “El Colaboratorio” en Ciudadela, calle Antonsanti, puedes ver detrás del cyclone fence, bloques de cemento y detrás una pared queda una de las residencias de lo que era la Antigua Comunidad San Mateo de Cangrejos. Fue justo en este momento que se afianzó la colaboración con las Profesoras Andrea Bauzá y Yazmín Crespo con sus estudiantes de segundo año de La Escuela de Arquitectura, UPR Recinto de Río Piedras. Gracias a la visión, generosidad, empuje y confianza de esta colaboración se limpió el espacio justo al lado de la única familia que aún reside en el predio de lo que era la comunidad. La familia Lasanta, compuesta de tres mujeres que quedan allí aún en pie de lucha tratando de que la historia de esta comunidad y la propia no se extinga ante la “revitalización” y sus pasos gentrificadores por no decir de expulsión, reside detrás de la pared que se ve desde la Antonsanti. Quien guste reconocer parte del proceso de desalojo y demolición de una comunidad cuya arquitectura bien podría ser patrimonio de Santurce y de Puerto Rico, sólo debe visitar o dar una mano a estas tres mujeres que allí residen.

En algún momento del año 2015 comenzamos a dialogar sobre la idea de una intervención en el espacio frente al Programa de Mujer y Género. La conversación surgió de la necesidad de colocar el cuerpo fuera del espacio interior confinado para los cursos y prácticas que así lo desearan usar.  Con la experiencia del primer piso, entendimos que primero se habita con un propósito y ese es cuestionar aquello que nos causa conflicto. En el caso del piso móvil, era sobre la ocupación de automóviles como uso de ese espacio y la historia de ese predio, donde antes existió la comunidad San Mateo. En este nuevo ejercicio nos cuestionamos, entre otras cosas, el uso y desuso de los espacios de la Universidad y la carencia de espacios de práctica o para pedagogía a cuerpo entero y en movimiento. A partir de estas preocupaciones, nace la idea de hacer un segundo taller con PISO Proyecto. Esta vez nos propusimos combinar dos cursos, con los retos que esto implica, y crear un curso, aunque no fuera oficialmente reconocido como tal, que fuera interdepartamental. En enero de 2017 dimos comienzo a los cursos.

 Y ahora ¿qué?

Y esto nos trae a este momento que vivimos en Puerto Rico, que no es uno armónico necesariamente. Y en el que no hay nada resuelto. Es más bien un momento de muchos interrogantes, inseguridades, incertidumbres y tensiones, en el que mucho “detrás de la fachada” está saliendo a la superficie. Es un momento de cambio que se siente y sentimos, al que queremos darle cuerpo. Traigamos las necesidades y grandes preguntas para encarnar posibilidades en conjunto a pesar de las diferencias.

PISO no es una “tarima.” Es un espacio para Prácticas de lo que aún no tiene forma.

Enlaces :

https://www.facebook.com/PISOproyecto/

https://www.youtube.com/watch?v=2jhn8MeqTOk

 

Estudiantes participantes:

Valeria Tizol, Zuleika Flores, Orlando Echevarría, Edrimael Delgado, Lillianys Medina, Nelmaris Camacho, Emanuel Carrillo, Abner García, Christian Diaz, Vilmary Lugo, Aneek Hernández, Karina González Plata, Carolina Morales, Olga Pérez, Carla Torres.

 

 

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