Paisaje Interior: Entrevista con Carlos A. Rivera Villafañe

Carlos A. Rivera Villafañe, Paisaje interior, 2017.

Entre el 1 y el 4 de junio, Carlos A. Rivera Villafañe exhibió por invitación de la Cátedra de Artes Plásticas del Ateneo Puertorriqueño la instalación Paisaje Interior.  La instalación, con fotos de Marta Mabel Pérez, se hizo en saludo a la feria de arte MECA que se celebró en San Juan para esa misma fecha. El artista me contactó para que escribiera el ensayo del catálogo que acompaña la instalación. Sin embargo, me pareció que era importante entrevistarlo, porque Paisaje Interior marca un cambio notable en la obra de Rivera Villafañe. Desde el comienzo de su carrera, la gráfica, pintura e instalación de este artista han estado marcadas por su interés en los temas de la violencia. En sus instalaciones, en particular, ha usado materiales como el cemento, el plástico y los casquillos de bala, señalando así su interés en la cultura urbana.  La pieza presentada en el Ateneo fue hecha en bambú y soga y deja claro que su interés principal es el paisaje (natural) de Puerto Rico.  Entrevistamos al artista para indagar sobre este cambio de ruta en su trabajo.

Carlos A. Rivera Villafañe, Proceso de “Paisaje interior”, 2017.

Mercedes Trelles Hernández – En la instalación Paisaje Interior cambias de materiales.  Normalmente tu obra tiene un fuerte contenido temático y los materiales que has utilizado, aunque diversos, siempre han sido marcadamente urbanos. ¿Cuál es tu intención al usar bambú?

Carlos Rivera Villafañe – Yo quería que se sintiera el ambiente de la naturaleza. Que se viera como en el bosque. Es la primera vez que utilizo el bambú como material.  Me gustaría seguir explorándolo.

MTH – ¿Cómo fue el proceso de montaje de la instalación Paisaje Interior?

CRV – Lo primero fue buscar el bambú. El bambú verde no se puede cortar sin permiso del Departamento de Recursos Naturales. Pero me ayudó el papá de Amanda Alonso, la directora de la sección de Artes Plásticas del Ateneo. Él tiene un terreno grande, estaba construyendo una verja y tenía un permiso para cortarlo. Fuimos para allá, escogí más o menos la mitad del bambú que había y lo trajimos para el Ateneo.

Yo quería hacer este montaje con la ayuda de los Boy Scouts y de mis estudiantes de la Escuela Central de Artes Visuales. La idea de hacer esta instalación viene de participar en actividades de los Niños Escucha y concretamente del paisaje que vi en Río Abajo en Utuado, una especie de escultura natural que Marta Mabel captó en las fotografías que acompañan la instalación. Vino el equipo de la tropa 360, que son los que saben hacer los nudos, porque los usan para hacer los portales de bambú que se usan en los jamboretes (“jamborees”). Pero también vinieron mis estudiantes de la Central. Son

Tropa 360 de los Niños Escucha

estudiantes de escultura de grado once, que ahora pasan para doce. Yo había hablado con ellos y les había mostrado los bocetos. Una de las experiencias que más disfruto es el proceso del montaje.

MTH – En los dibujos previos a la instalación, la obra era una especie de ola verde que rodearía al espectador. Cuando la visité el cuarto día de la muestra, era un arco más cerrado. Según tengo entendido, después de montado, el bambú se fue acomodando. 

CRV – Sí. Es una planta viva que se fue secando, y fue bajando. Me sorpendió que el proceso fue muy rápido; es parte de la vida de ese material.

MTH – Sin duda esta pieza marca un cambio en tu trabajo. Hasta ahora tus piezas tenían un fuerte contenido temático y utilizaban materiales asociados a la cultura urbana puertorriqueña.

CRV – Creo que es parte del proceso de madurar como persona y como artista. Este es un trabajo más interesado en lo natural y la contemplación. Creo que es más relajado. Ahora me interesa más trabajar con materiales naturales, quizás un trabajo más abstracto, hacer instalaciones, land art.

Carlos A. Rivera Villafañe, Boceto para “Paisaje interior”, 2017.

Carlos A. Rivera Villafañe, Referencia para “Paisaje interior”, 2017.

MTH – En la pieza hay una piedra roja, hecha de goma espuma, yeso y alambre.  ¿Cómo se relaciona con lo demás?

CRV – El rojo es un color que me apasiona. Además quería un contraste en los materiales. Es algo casi abstracto. 

En esta obra el tema es el material mismo. Las fotos son el elemento didáctico de la muestra, te enseñan cómo esta se relaciona con la experiencia concreta de la naturaleza.  Pero el tema está eclipsado. Estoy buscando comunicar algo más abstracto.

Yo había hecho una serie de fotos con el vejigante en el paisaje, pero al final lo que quedó de él fue la piedra roja.

Carlos A. Rivera Villafañe, Paisaje interior, 2017.

MTH – Vamos a hablar de tu trabajo anterior a Paisaje Interior. ¿Cómo entró el tema de la violencia en tu obra, tanto en la pintura como en las instalaciones?

CRV – Yo soy maestro desde el 90. Enseñaba en una escuela que estaba en Barrio Obrero. Enseñé todos los niveles. Creo que de esa época es que entra el tema en mi obra.  La violencia la vivían mis estudiantes. A veces llegaban el día después de un tiroteo hablando de eso; conocían a alguien que había muerto, a veces hasta era un familiar.  Había que hablar de eso en clase. Y a veces lo usábamos luego para dibujar. Mi trabajo en el salón de clases empezó a entrar en mi obra, lo utilicé en pinturas; las grabaciones de mis estudiantes entraron en las instalaciones. 

Más o menos por esta época me interesé por el deporte del tiro. Iba a las prácticas y llegué a competir. También era una forma de tener acceso a materiales para hacer obras de arte. En las prácticas de tiro nadie sabía que yo era artista. A veces me llevaba una obra de arte y le disparaba. Se podia ir allí y estar sólo disparando (ya no es así).

Lo de la violencia es algo que se nos desvanece un poco de la conciencia.  En un fin de semana hay un tiroteo y durante la semana nos olvidamos. Luego hay otro. Lo convertimos en algo normal.

                      

MTH – En tus obras ha influido tu trabajo como maestro y tu rol de padre (hiciste muchas obras con los juguetes descartados de tus hijos en los años dos mil). Ahora está presente tu rol como líder de la tropa escutista. ¿Crees que aparte de la violencia, tu trabajo investigue la formación de la identidad, en especial de la identidad masculina?

CRV – Yo no lo veo de esa manera. Yo me crié sólo con mi mamá. Mis padres se separaron cuando yo tenía cuatro o cinco años y mi mamá no era muy cariñosa para no “echarme a perder”. Me dejó que me desenvolviera en la calle. El tiempo que yo estaba solo se lo dedicaba al arte. A mí me hubiera gustado criarme con mis padres juntos. Mi papá se volvió a casar y yo me relacioné con él y mis medios hermanos. Me usaba de ejemplo para ellos. 

A mí lo que me interesa es estar con mis hijos, velar por la formación de su carácter. El escutismo es una forma de hacer eso.

Yo veo este problema en mis estudiantes. Muchos se crían con padres separados, y después, cuando tienen hijos, se separan y a veces no pasan tiempo con ellos.

MTH – ¿Cuánto tiempo llevas participando de las actividades de los Niños Escucha?

CRV – Pues unos 10 años. Empecé con eso cuando mi hijo Carlos Cameron tenía 5 o 6 años.

MTH – En el club de tiro no sabían que eres artista. ¿En la tropa de tu hijo sí?

CRV – Cuando llevé a Carlos Cameron por primera vez sabían que yo era maestro, pero no artista. De eso se enteraron después. Me han pedido que diseñe parches, camisetas, pañuelos. A veces puedo, a veces no. Son muchas tropas y se riega la voz.

MTH – Acabas de regresar de Honduras cuando preparaste la muestra. ¿Qué hacías allá?

CRV – Fui jurado en una bienal de escultura y cerámica junto con un artista español, un salvadoreño y un guatemalteco. La  muestra se exhibió en el Museo de la Identidad Nacional en Tegucigalpa. También ofrecí un taller: “Introducción al arte público, un acercamiento básico”. Cuando di el taller hablé de los proyectos de arte público de Puerto Rico a nivel isla y de los municipales; hablé de la Escuela de Artes Plásticas, del desarrollo de nuestras artes. Se quedaron muy impresionados.

Ahora tengo una invitación para ir a El Salvador el verano que viene a trabajar en escultura en piedra. Es un trabajo que se desarrolla mucho en Centroamérica. Yo no he utilizado mucho ese material, me interesa explorarlo.

Carlos A. Rivera Villafañe, Proceso de “Paisaje interior”, 2017.

MTH – Volviendo a la obra Paisaje Interior, la instalación se exhibió en saludo a la feria de arte MECA, que tuvo su primera edición en San Juan en junio de este año. ¿Qué piensas sobre MECA y el panorama del arte actual, específicamente el asunto de las galerías y el mercado del arte?

CRV – Yo creo que lo de MECA es bastante valiente, sobre todo en la época en que han organizado esta feria. Dinamiza al mundo del arte. Es cierto que la gente se ha acostumbrado a ver ferias gigantes y esta era una feria pequeña, pero tiene valor hacerlo.  Creo que debe apoyarse.

La situación del mercado del arte y las galerías ha cambiado mucho, pero lo que yo veo bien es que los artistas trabajan ahora desde sus propios espacios y forman sus grupos, no dependen ya de las galerías comerciales. Ese movimiento ha sido positivo para que se sigan desarrollando. Yo veo que el mundo del arte en Puerto Rico crece. Cada vez hay más artistas. El mundo del arte ha crecido a pesar de la economía. Los artistas de Puerto Rico están acostumbrados a trabajar sin dinero. El golpe económico quizás ha sido más fuerte para otras disciplinas, porque los artistas de aquí siempre hemos tenido que trabajar con limitaciones económicas.

 

 

 

 

 

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