El Cartel en Santurce II: una muestra que desde la vanguardia saluda la tradición

Yiyo Tirado, “El cartel en Santurce II”, 2017.

El cartel ha tenido un rol protagónico en la historia del arte puertorriqueño. Su presencia se aprecia ininterrumpida en nuestro entorno artístico, desde mediados de la década de 1930 con los carteles de carnaval de José A. Maduro y luego la obra de Francisco Palacios para el Departamento de Salud; en 1946 con el Taller de Gráfica de la Comisión de Parques y Recreo Público; a partir de 1949 con el Taller de Gráfica de la  División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO), y desde  1957 con el Taller de Gráfica del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Posteriormente, han sido numerosos los talleres independientes que a finales del siglo XX continuaron la espléndida producción iniciada por los maestros de la Generación del 50. Algunos de ellos son el Taller Alacrán, Taller Guayabo, Taller El Quinqué, Taller Capricornio, Taller El Jacho, Taller Visión Plástica, Taller Bija, Taller Tiburón y Taller Otoquí. 

El propósito de un cartel es anunciar un evento, el mismo puede ser de índole cultural, social, político, deportivo entre otros. Tradicionalmente un buen cartel ha de ser claro y conciso, atractivo y llamativo y que disfrute de armonía entre la imagen y la palabra.  Desplegando estas características, desde sus inicios el cartel puertorriqueño cumplió con éxito diversos propósitos educativos al crear consciencia en la comunidad sobre diversos asuntos de salud e higiene, así como de índole social y cultural.

Alberto Santiago, “El cartel en Santurce II”, 2017.

Como consecuencia de la excelencia plástica desarrollada por nuestros cartelistas, el cartel serigráfico puertorriqueño ha obtenido innumerables premios internacionales, posicionando a nuestros artistas entre los mejores del mundo.

Las dos primeras exhibiciones dedicadas al cartel puertorriqueño se realizaron en 1955; la primera fue una muestra que viajó por Holanda y la segunda en Filadelfia. En 1958 el Instituto de Cultura Puertorriqueña organizó la primera exposición dedicada exclusivamente al cartel puertorriqueño. Desde entonces se han realizado más de una treintena de muestras alusivas al tema. Ahora bien, la más reciente exposición de nuestro cartel ha sido El Cartel de Santurce II, presentada por Espacio Minerva durante el mes de junio de 2017. La misión de esta nueva instancia cultural, inaugurada en 2016, “es promover a Santurce como el epicentro de las artes y de las empresas creativas en Puerto Rico; al tiempo que mejora el carácter de la arquitectura antigua y espacios en desuso del distrito”.

Veintidós carteles impresos digitalmente, por igual cantidad de artistas en edición de cinco y todos de tamaño 18”x 22”, fue el contenido de la muestra El Cartel de Santurce II; cuya temática, cromatismo y contenido diverso hicieron de la exhibición una interesante y pertinente. Anunció la muestra un cartel que es un derroche de expresividad comunicativa con una estética marcadamente lírica, el mismo fue realizado por Gerardo Cloquell.

Como en toda exposición colectiva la temática y estilos fueron diversos, aunque todos coincidieron en la intención conceptual de celebrar la importancia histórica de Santurce en su rica diversidad cultural. Participaron en la muestra Jonathan Ortiz, Yiyo Tirado, Daniela Romero, Camila Buxeda, Josué Oquendo, Alberto Santiago, Gerardo Cloquell, Lester Delgado (Ravia), Sergio Vázquez, Ricardo Sánchez, Orlando González, Spear Torres, Eliezer Fontanez, Natasha Laracuente, Melissa Xilo, Uziel Orlandi Alegría, Garvin Sierra, Pseudomero, Jorge González, Denis González, Sarah Cortés y Jampi Miró.

Daniela Romero, “El cartel en Santurce II”, 2017.

Pseudomero, “El cartel en Santurce II”, 2017.

Esta exposición fue una explosión de formas, colores y diseños que corroboraron fehacientemente el talento de nuestros artistas, quienes se atreven desde la vanguardia a saludar la tradición.  Como era de esperar, una gran cantidad de las obras incorporaron la imagen del cangrejo, muy particularmente detalles de sus palancas. Otros temas tratados fueron la arquitectura, el entorno urbano, personalidades icónicas santurcinas, así como escenas típicas del área.

El expresivo cartel de Ricardo Sánchez presenta en primer plano un cangrejo de tamaño monumental que mira fijamente al espectador mientras sostiene altivamente un conjunto de casas de madera. Su paleta de rojos y verdes es de gran interés visual, mientras que su único elemento tipográfico –SANTURCE– aparece centralizado y en la parte superior de la obra.

Spear Torres, “El cartel en Santurce II”, 2017.

El entorno urbano es el tema del cartel de Alberto Santiago titulado El LO-T. El mismo hace referencia a los nuevos lotes que desde camiones ofrecen comida y que se han proliferado a lo largo de la Avenida Ponce de León. Un intrínseco dibujo caricaturesco en cuadrícula en forma de diamante constituye, junto al color plano, los elementos principales del cartel.

Spear Torres rinde homenaje a tres personalidades del mundo musical oriundos de Santurce en una pieza titulada Condes de Santurce, que es una verdadera descarga visual. Su tratamiento de limitada paleta cromática, junto a una lograda composición, hacen que éste sea un atractivo y dramático cartel.

Daniela Romero ofrece un cartel cuya imagen fotográfica carente de tipografía es visiblemente explícita, toda vez que recuerda el tratamiento serigráfico tradicional. Una perspectiva aérea muestra una serie de techos de azotea, predominantes en varios sectores cangrejeros, sobre los cuales discurren cables del tendido eléctrico.

La importancia de la exposición de marras estriba en que demostró varias cosas; entre ellas, la solidaridad de artistas jóvenes hacia un entorno que para mediados del siglo pasado fue central en la vida cultural del país. Con sus obras reconocen la necesidad de contribuir a la revitalización urbana de Santurce y lo hacen afirmativamente desde su quehacer artístico: un oficio que expresa sentimientos como casi ninguno otro. En segundo lugar, estos creadores se suman a una tradición plástica que ha sido, y que gracias a ellos continúa siendo, relevante en el panorama del arte nacional.  Finalmente, demuestra que a pesar de la falta de apoyo gubernamental hacia la cultura en general, y hacia el arte en particular, siguen surgiendo instancias privadas y sin fines de lucro que están dando la batalla al respaldar el quehacer cultural y ofreciendo espacios alternos de exposición y ebullición creativa. 

Ricardo Sánchez, “El cartel en Santurce II”, 2017.

Un ejemplo reciente es Espacio Minerva el cual tiene una interesante historia. Su local fue punto de encuentro de reconocidos escritores y artistas en la década de los cincuenta. El Lcdo. Manuel Rivera Umpierre fundó en 1954 la Librería Minerva, haciendo honor a la Diosa de la Sabiduría de la mitología griega, la cual estuvo al servicio de la comunidad santurcina por más de 22 años.  Desde hace poco más de un año, Espacio Minerva cuenta con una programación cultural en beneficio de la comunidad, de los artistas y de los visitantes de Santurce. Confiamos cumplan muchos años más.

 

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