Entre reinos

En las últimas décadas, las problemáticas ambientales han adquirido un lugar central en la búsqueda de derechos por los puertorriqueños. La lucha contra el incinerador en Arecibo, la defensa del Corredor del Noreste, la expulsión de la Marina de Vieques y la protección del Bosque de Casa Pueblo en Adjuntas delinean la capacidad latente para la articulación político-civil en la Isla. Estas organizaciones ciudadanas, que se oponen al maltrato de la naturaleza, son prefiguraciones poderosas de la resistencia a la explotación colonial y racista. Estas sirven como ejemplos de oposición ante la venta inminente y despótica de nuestros recursos naturales por la Junta de Control Fiscal como colaterales de la deuda del gobierno.

Como consecuencia de las luchas ecológicas, la relación entre los puertorriqueños y el mundo natural ha tenido una reformulación honda. El arte, como manifestación de dinámicas socioculturales, no ha tardado en extraer material para la creación que parte desde este nexo. Preocupaciones como el paisaje, la botánica y el impacto del ser humano en el ambiente han tomado gran importancia en la literatura, las artes visuales, la crítica y la curaduría de los últimos años. En la exhibición Entre reinos: Conversaciones sobre el mundo natural, Bárbara Díaz Tapia y Sarabel Santos Negrón tratan la temática de la naturaleza y del ser humano desde sus discursos plásticos particulares.

Bárbara Díaz Tapia presenta obras en medio mixto con abstracciones y figuraciones de tejidos, extremidades humanas, vaginas, placentas, fetos, esqueletos y plantas. Mediante una paleta mortífera de colores virulentos, reminiscente de los neo-expresionistas y los fauvistas, la artista se acerca a un tema escasamente trabajado en el arte puertorriqueño: el aborto.

Para titular sus piezas, Díaz Tapia utiliza el nombre común o científico de plantas que han sido utilizadas por milenios como abortivos. Algunos de los títulos son: Estramonio, Ruta graveloens, Perforación de San Juan y Té de poleo, entre otros. En medio de fluidos corporales y partes humanas, la artista entremezcla la imagen de la planta misma. Dicha colocación parece develar una intención de trastocar los constructos predominantes de lo que han sido las correspondencias entre feminidad y naturaleza. Como dice Karen J. Warren, filósofa ecofeminista, “Nature is a feminist issue”. Las mujeres y la naturaleza han sido explotadas y oprimidas tras imponerles la responsabilidad de la creación y la renovación de la vida, asignada por los modos de producción capitalista y patriarcal en occidente. En consecuencia, una de las maneras claves que el patriarcado ha ejercido poder biopolítico es a través del control de la sexualidad y de la reproducción en las mujeres. El ámbito doméstico también ha sido el lugar tradicional que este sistema ha asignado a las mujeres a llevar a cabo sus actividades económicas. Muchas de las necesidades del hogar son suplidas por las plantas: alimento, forraje, combustible, ropa y medicina. Estas circunstancias crearon un vínculo cercano que desemboca en un cúmulo de centenario conocimiento botánico sobre las propiedades formidables de las plantas, un vínculo que ha servido a las mujeres como un espacio de subversión contra los asfixiantes roles de género. En última instancia, Díaz Tapia explora esta poderosa relación, quebrando con rabia la ficción de que ser mujer es ser dadora de vida.

En la serie Naturaleza falsa, Sarabel Santos Negrón crea dibujos con medio mixto, para resultar en un cuerpo de trabajo crítico hacia la contaminación causada por el desecho, uno de los más graves problemas ambientales a nivel global de este siglo.

Con un manejo de la línea abstracta y la composición orgánica que recuerda a los dibujos y grabados de Isamu Noguchi y Jean Arp, las piezas de Santos Negrón evocan las ondulaciones suaves del agua y la rugosidad dura de la piedra. La utilización de estas formas supone una interacción con el observador de manera que provoque una cercanía visual con las fuerzas elementales de la naturaleza. Sin embargo, esta cercanía es engañosa. Santos Negrón nos recuerda que los materiales de las obras de arte pueden estar tan cargados de significación como las imágenes. La incorporación del polietileno en las piezas, recolectado por la artista de la basura urbana, irrumpe en el proceso de meditación sobre el mundo natural, igual que los desechos en el paisaje.

Fabricado mayormente a partir del petróleo y el gas, el polietileno es uno de los plásticos de mayor uso común. Su producción barata y sencilla permite que se produzca anualmente en millones de toneladas. Su ubicuidad, su degradación lenta y los tóxicos soltados durante su elaboración y descomposición, hacen que sea una amenaza para los animales, las plantas y los ciclos ecológicos. Santos Negrón representa este proceso mediante sinuosidades negras, rojas y grises que dan la impresión de acechar nocivamente en el agua.  De la misma manera, los títulos de algunas de sus obras hacen referencias a las terribles consecuencias de la contaminación: Jian (dibujo con medio mixto y polietileno sobre papel, 2016), es el nombre de un río en China que se vuelve del color de la sangre cuando se vierte sobre él colorantes de plástico. Ganges (dibujo con medio mixto y polietileno sobre papel, 2016) es el río en India, uno de los cuerpos de agua más contaminados del planeta. Great Garbage Patch (dibujo con medio mixto y polietileno sobre plexiglás, 2016) es una isla de basura en medio del Pacífico.

Esta exhibición de Bárbara Díaz Tapia y Sarabel Santos Negrón habla desde las subjetividades de sus mundos propios. Pero entre estos reinos hay cruces y es la importancia de la tierra: la importancia de cuidar el reino de esta tierra.

La exhibición Entre reinos: Conversaciones sobre el mundo natural, de Bárbara Díaz Tapia y Sarabel Santos Negrón, está abierta actualmente en el Museo Casa Roig de la Universidad de Puerto Rico – Recinto de Humacao.

La imagen de portada en este artículo es una pieza de Sarabel Santos Negrón, Waterhole: VOC, 2016.

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