El arte es mi trinchera: conversando con Emanuel Torres Pérez

El pasado 28 de enero abrió la muestra Distopía Augusta, de Emanuel Torres Pérez, en el Espacio Minerva en Santurce. Quienes nos dimos cita esa noche  experimentamos otra faceta del artista. Conversamos con él sobre el giro que ha tomado su trabajo y sobre otros temas vinculados no solo a la plástica sino a la vida misma.

Dianne Brás Feliciano: Titulaste tu exhibición de trabajos recientes Distopía Augusta. La distopía, contrario a la utopía, recrea una sociedad futura pero basándose en los elementos enajenantes de la humanidad. ¿Podemos decir que esta muestra se influencia o es respuesta a la coyuntura actual del país?

Emanuel Torres Pérez: Claro, tiene dos vertientes principales. La original tiene que ver con el proceso plástico. Estaba en una etapa un poco distópica, en el sentido de que para un artista producir y enfocarse en la obra, es un panorama bien difícil. Ya aquí viene la segunda vertiente, porque hay un asunto económico que afecta a todos, no solo a los artistas. Nosotros, los que tratamos de trabajar desde la cultura y desde la sensibilidad  humana lo vemos, pues el estado emocional es lo primero que se ve afectado. Uno, como artista, recibe esa energía o ese desencanto que tiene la gente. Yo me encontraba en un proceso casi radical, tratando de abandonar la figuración aparente o explícita por unas formas más abstractas. Los procesos de metamorfosis no son ideales ni perfectos, sino angustiosos. De ahí el asunto de la distopía. Augusto se refiere a algo o alguien que carga cierta cosa buena. A su vez, vivimos en la distopía, que es lo contrario a lo ideal, que es lo que vivimos cotidianamente. Es un título paradójico pero dentro de todo este malestar que sentimos siempre hay momentos que nos dan esperanza para seguir bregando.

DBF: Me parece que tu formación en filosofía ejerce un impacto constante en tu obra plástica.

ETP: Es un cincuenta por ciento de eso. Gran parte de la obra se basa en el pensamiento, en el mundo de las ideas. Ahora, para mí es fundamental lo pragmático, el hacer. Es como con la música, la música viene primero y luego la letra. Está la cuestión de hacer dibujo, grabado, practicar todos los días, pero este proceso no serviría de nada para mí si no se basara en un pensamiento: ¿por qué lo hago?, ¿cuál es la idea detrás de todo lo que estoy haciendo? Con mi formación en filosofía vivo en esa reflexión cotidiana sobre las cosas que me rodean.

DBF: Al estudiar tu trabajo observamos que, aunque el lenguaje de tu obra sigue siendo similar, en Distopía Augusta dejas a un lado la figura y te centras más en lo abstracto. ¿A qué se debe este cambio?

ETP: Es la desaparición de la figura evidente, aunque sigue habiendo las mismas búsquedas. Estoy tratando de obviar la narrativa y enfocarme meramente en la idea plástica y en el medio a la hora de hacer. Yo pertenezco a una generación que no tiene miedo de perder pues no tenemos nada. Yo perdí la figura para ganar unas formas más libres de contar lo que me interesa contar y de decir lo que me interesa decir.

DBF: ¿Cómo y por qué incorporas lo erótico en estas piezas? Me refiero en particular a los dibujos de esta muestra.

ETP: Es interesante porque esos dibujos fueron los primeros que hice, antes de las pinturas, lo que signfica que están más cerca de lo que yo hacía antes. Los dibujos los trabajé con pastel de aceite sobre papel. Fíjate, yo nunca me he interesado en ese tema como centro de mi obra. Ahora bien, siempre está intrínseco en la obra, pues los seres humanos somos seres sexuales. En mi opinión, en toda obra de arte siempre va a haber elementos que recuerden a la forma anatómica del órgano sexual. Además, ya el asunto de crear algo, de construir algo que viene de la nada, es un proceso cuasi sexual.

DBF: Para esta exhibición dedicaste un área entera a piezas escultóricas. ¿Cómo fue el proceso con la escultura siendo la pintura el medio al que te dedicas mayormente?

ETP: En mi interés por explorar formas nuevas he hecho también video y performance. Las esculturas empezaron como experimentación para ver cómo podía hacer de forma tridimensional lo que ya hacía en la pintura. Les puse pies en la parte de abajo pues yo pensaba que de cierto modo conectaba con lo que yo estaba haciendo, pues le daba un sentido más anatómico representativo. Fueron trabajadas en styrofoam, con yeso y madera.

DBF: Resulta curioso el que esta muestra no contara con un ensayo curatorial, ¿a qué se debe esto?

ETP: Yo decidí montar las piezas según yo quería contar la historia. La razón no fue deliberada, simplemente el proceso de hacer estas piezas fue bien largo y profundamente personal. Fue muy retante, pues estaba rompiendo con muchas cosas en las que me había enclaustrado. Yo sentía que me estaba limitando. Luego me doy cuenta que desde que yo estaba en Italia trabajando en acuarela empecé ejercicios abstractos, pero nunca los tomé como algo serio. Mientras tanto, seguía haciendo la obra que siempre hacía, figurativo, autorretrato… Una vez empecé a trabajar las obras yo no había escogido curador. Yo entiendo que el curador debe entender el proceso por el cual el artista creó estas piezas. Si hubiese habido un curador habría tenido que sentarse conmigo en el estudio a verme trabajar o entrevistarme. Yo sentía que para que funcionara un curador tenía que ser de esa manera. Para que un curador pudiera escribir un ensayo curatorial y curar la exhibición necesitaba tiempo para hacerlo. Yo entendí que no necesitaba que se condensara el contenido de la exhibición. Hice un statement corto que explicaba la intención.

DBF: ¿Qué podemos esperar en el futuro cercano de Emanuel Torres?

ETP: Me interesa seguir investigando. La cultura es un frente de desarrollo muy importante, social y espiritual para un pueblo. Creo que es una fuente de desarrollo económico inteligente y justa. Mi intención es trabajar en proyectos donde se pueda investigar artistas, como he hecho en el caso de Richard Pagán. Creo que tenemos una responsabilidad como artistas de reconocer lo que hubo antes de nosotros, y al hacer eso nos insertamos en la historia y cambiamos sus paradigmas. Hay que reconocer que los grandes nombres solo vienen desde el poder, tenemos la responsabilidad de rescatar los nombres de aquellos que han sido olvidados. El arte es lo que hago, es mi trinchera de lucha. Como te dije anteriormente, somos una generación que no tiene nada que perder, por eso no tenemos miedo. Ya que no nos sentimos necesariamente identificados con lo que se presenta o con el rumbo que llevan muchas de las instituciones, pues tenemos la tarea de crear pequeñas ventanas desde los ultimos años.

Print Friendly, PDF & Email

Comments are closed.