PROA y su valor incalculable

¿Qué hace que una cosa, un bien o una idea tenga valor? ¿Qué lo hace medible? ¿Qué lo hace consumible? Tal vez podamos plantear la idea de que algo “vale” en relación a cuánto se necesita esa cosa, o cuán favorable o deseable es. Cuando se establece una opinión de valor, o una tasación (de bienes culturales) se toman en cuenta factores que hacen que la cosa o la idea sean posicionadas en niveles medibles ante otros bienes similares. ¿Cuál es su historia? ¿Cuán auténtico es? ¿Cuánta exposición tiene? ¿Cuál es su calidad? ¿Cuál es su fin? Estas son algunas de las preguntas que debemos hacernos para valorar un bien, una idea o una cosa.

Pero, ¿cómo esbozar tan ambiciosos objetivos siguiendo los parámetros de la realización de un reporte de opinión de valor? Para esto se apuntará someramente al contenido de un reporte: el análisis de contenido del bien evaluado, la necesidad, el alcance del mismo y el mercado al que se atiende. El fin es el de establecer una radiografía que indague en los aspectos más profundos del valor de la comunidad artística, el circuito del arte y la historia del arte en sí misma y, para ello, se hará un intento de valorización o tasación del novel Programa de Asistencia al Artista (PROA) del Museo de Arte de Puerto Rico.

Es meritorio que, a diez años de su lanzamiento, PROA sea evaluado y analizado en sí mismo, que le sea otorgado un valor, siendo eso algo que el artista necesita, le favorece y le brinda las herramientas como artífice del patrimonio cultural.

           

Reporte de opinión de valor de PROA

PROA, en su misión de respaldar los artistas puertorriqueños a través de la creación de servicios que permitan contribuir a la producción de su obra y maximizar la visibilidad de la misma [1], ha creado, a lo largo de diez años de servicios, las bases para la emancipación del artista visual. De una manera orgánica, se ha dado a la tarea de investigar cuáles son las necesidades del artista, más allá de los aspectos económicos, sentando las pautas para que tengan todas las herramientas legales, técnicas, conceptuales y creativas a su alcance para sostenerse por sí mismo. Ha sabido trazar la línea de desarrollo del artista, identificando sus necesidades y creando estrategias para enfrentarse a la realidad de la profesionalización del artista visual.

Durante más de una década, PROA ha desarrollado más de cincuenta y cinco talleres y seminarios dirigidos a más de cinco mil artistas visuales, albaceas y profesionales de la cultura. Ha sabido llevar aspectos de la profesionalización en el ámbito cultural a las esferas internacionales, y ha impactando siete países en cuatro contenientes. Pero, aún más importante, ha logrado plasmarlo en una publicación que se convertiría en fuente primaria de investigación para los artífices del patrimonio. El Manual para el Desarrollo Profesional del Artista Visual recoge las experiencias y el peritaje de ocho profesionales en diferentes campos del quehacer cultural, acopiando aspectos legales, de gerencia y administración, creativos y técnicos.

¿De dónde PROA toma esta iniciativa y comienza su faena?

Luego de cinco años de desarrollo de unos de los principales y más completos Directorios de Artistas a nivel local, comenzó a auscultar e investigar sobre el sentir de estos. Es aquí donde se estrena como generador de nuevos conocimientos, lanzando el Estudio de la Condición del Artista Visual en Puerto Rico, donde participaron trescienco un artistas visuales de toda la isla. Esta publicación reconoció la contribución de la producción artística a nivel local y se encontró que los artistas son generadores del “producto” cultural, que a su vez generan una economía sostenible para una población. Hacer cultura no es tarea fácil, crear arte tampoco lo es. En un periodo de introspección, PROA vio la necesidad de ser un ente facilitador en este proceso. Partiendo de esta premisa, el Manual y el Estudio se perfilan como una herramienta que todo profesional del circuito cultural debe adquirir como referencia primaria. En este sentido, el Programa trasciende las esferas culturales, y se percibe como motor social que reaviva sensibilidades colectivas, dentro y fuera del circuito al que atiende.

El economista suizo Bruno Frey, en su escrito “La economía del arte”, plantea que algunos valores no tienen precio en el mercado. Muchas veces se ha afirmado que este “fallo del mercado” se aplica especialmente en el caso de las artes, y que la financiación del arte mediante transacciones de mercado ignora valores importantes atribuidos a las actividades artísticas [2].  El economista refiere a ciertos valores atribuidos al quehacer artístico que se podrían extrapolar y reafirmar al valor del Programa de Asistencia al Artista en sí mismo.

elroldelcurador20130928_1160

PROA “existe” y es su intención apelar a la totalidad de la comunidad artística local e internacional. Por otro lado, aquellos que se benefician de sus servicios logran un aumento en sus capacidades de contribuir y apelar a la identidad nacional al ser los principales artífices del patrimonio. Son múltiples sectores los que se nutren de su producto cultural ya que contribuye a reforzar las capacidades educativas de los generadores de la cultura y que, a su vez, se extendería a futuras generaciones.

En otras palabras, PROA ha trascendido las esferas que atiende y ha sabido identificar necesidades sociales de un grupo reducido pero determinante en nuestra sociedad. Ha recibido el insumo y apoyo de miles de profesionales del quehacer, diversos países extranjeros han identificado su valor y han sabido aplicarlo a su contexto, ha sabido mantener el constante apoyo hacia los artistas durante una década de servicios, ha sido ente formador y guía de nuevos profesionales en el campo de la cultura a través de su programa de internados, ha creado investigaciones que redundan en fuentes de investigación primarias y todo esto crea y genera valor.

Se podría trazar una línea de tiempo y bosquejar sus trabajos, funciones, desempeño, logros y el alcance a la comunidad artística y cultural a nivel local e internacional, además de incluir datos y estadísticas que reafirmen la ardua labor realizada por PROA en función del desarrollo cultural y el bienestar de nuestros artistas y el país. Finalmente, enumerar tareas, talleres, seminarios, calcular empleos directos e indirectos creados, cuánto en términos monetarios ha aportado a la economía del país, entre otros datos. Sin embargo, aunque sumemos todos los valores antes descritos y analicemos sus resultados y alcances, el Programa de Asistencia al Artista del Museo de Arte de Puerto Rico tiene un valor incalculable.

_______________________________________________________________________

[1] Museo de Arte de Puerto Rico, Programa de Asistencia al Artista. http://www.mapr.org/es/museo/proa/programa. Accesado el 14 de noviembre de 2016.

[2] Bruno, Frey. La Economía del Arte. http://www.revistadelibros.com/articulos/la-economia-del-arte. Accesado el 22 de noviembre de 2016.

Print Friendly, PDF & Email

Comments are closed.