Miyuca

Miyuca. Laboriosa. Desplazó su obrar en la gráfica, su discurso primario, para desarrollar un programa de exhibiciones, impulsar la Bienal de San Juan, estimular las publicaciones de arte, incentivar el desarrollo de colecciones y fundar un museo alternativo cuando la administración del ICP paso a manos del sector anexionista.

Maria Emilia Somoza nace en San Juan en el año 1936. Su niñez temprana la vive en San Sebastián del Pepino, y tiempo despué pasa a vivir con su abuela paterna en Miramar, San Juan, estudiando en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en Santurce. Se expone a una formación básica en música y en las artes, esenciales entonces en la formación de jóvenes mujeres. Muy pronto prefiere el dibujo y la historia del arte, y se decide por adelantar sus estudios en artes visuales. Se la vincula con el pintor Jorge Rechany, artista amigo de Ramón Frade y con Carlos Marichal, pintor, grabador y escenógrafo español radicado en San Juan.

Alerta, incisiva, a la buena de Dios, estimulaba el quehacer creativo desde la palabra y la mirada tierna. Firme y guapa por valiente, y de belleza mesurada por el control de la razón, miraba y observaba con aguda atención.

Miyuca era su apodo. Temprano descubrió su interés por las artes contemporáneas. En su tesina para la clase de la Dra. María Teresa Hoyos trabajó el tema del arte actual desde la estética sociológica. Mientras, se dedicó al diseño y la elaboración de escenografías para teatro con la asesoría de Marichal. Fue reclutada por el Departamento de Instrucción Pública de Puerto Rico como maestra de arte en San Juan y pasa a ofrecer las clases y talleres de dibujo, títeres y diseño. Esa labor pedagógica le permite acercarse a las comunidades de jóvenes estudiantes, maestros y padres para reconocer la dimensión y el sitial de las artes en la formación de los jóvenes puertorriqueños. Se incorpora al Ateneo Puertorriqueño y a Pro Arte Musical y va ampliando sus relaciones personales y profesionales en las artes y la música.

Discreta, medía sus palabras. Ante el reclamo popular de sectores importantes, supo dejar camino libre y fertilizado para retomar su vereda personal y recuperar su energía vital como artista del grabado esencial.

Somoza fue reclutada para conformar un Programa de Exhibiciones en el Instituto de Cultura Puertorriqueña en 1973. Además, recibió el encargo de llevar la dirección de los Museos, Parques y Monumentos, las Colecciones, el Taller de Artes Gráficas, y la supervisión de la Escuela de Artes Plásticas. Con un presupuesto reducido y muy poco personal, llevó el reto, incluyendo la dirección administrativa de la Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe. Con el apoyo de colaboradores y sin estar libre de algunas controversias, Somoza logra dirigir ese complejo componente, reclutar en puestos a guías de museos, a coordinadores de exhibiciones, además de a personal administrativo. Trabaja con Juntas Asesoras y las Comisiones Organizadoras de la Bienal para llevar el control de la programación. Establece los espacios de salas de exhibiciones dedicados a las artes plásticas. Conforma la Muestra Nacional de Pintura y Escultura con premios de adquisición. Amplía la participación en la Bienal de San Juan, incorporando la convocatoria a la participación por jurado de selección. Implanta el proceso de donativos de obras para la colección de la Bienal de San Juan. Revisa y actualiza el enfoque curatorial del Museo de Bellas Artes de Puerto Rico que preparó tanto antes Ricardo Alegría como otros colaboradores. En el verano de 1980 se retira del ICP para atender asuntos personales.

La entrada del sector asimilista en el ICP a partir de los últimos meses de 1980, y los cambios programáticos que van alterando el esquema programático de la institución, inquietan a Miyuca y a muchos en la comunidad de artistas. Somoza asume el liderato y en varias instancias coordinan exhibiciones que resuelven el vacío dejado por la cancelación de la Muestra Nacional de Arte por la administración del PNP en el ICP.

El trastorno que supone el desarme del componente programático que Somoza deja en el ICP, como su contribución a la estructura institucional, la impulsa a convocar a otros artistas y personas vinculadas con la cultura y las artes, y organizan su plan para fundar un museo. Así surge, con el apoyo de cientos de personas, el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (MAC).

María Emilia Somoza asume la dirección, ad honorem, del MAC, y se establece el cuerpo rector con una Junta de Directores. Se van generando exhibiciones colectivas y se reciben obras por donaciones de artistas y coleccionistas. A través del tiempo, se va conformando una colección de arte puertorriqueño y del Caribe. Un amplio espacio en la Universidad del Sagrado Corazón les sirvió de base para fortalecer su estructura de trabajo administrativa y programática. Logran finalmente la entrega de la antigua Escuela Labra en Santurce, hoy día la sede permanente del Museo.

Casi veinticinco años después de la fundación del MAC, Miyuca se retira de la institución, consciente de que era el momento para que otros continuaran con esas responsabilidades, confiada en la estabilidad del museo y consciente de los cambios que requería un museo dedicado al arte actual. Su salida responde, a su vez, al reclamo de un sector que aún hoy insiste en un museo de arte contemporáneo vinculado con la avanzada estética y conceptual de estos tiempos.

Mística Miyuca. Realizó exactamente lo que le correspondía. Su obra y vida quedan presentes en sus grabados en aguafuerte, en los programas de exhibiciones y de colecciones tanto en el ICP como en el MAC, en la oferta curricular de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, y en el recuerdo y amor de amigas y amigos, colaboradores, y en su inseparable Noemí Ruiz y otras compañeras de trabajo en las artes, la educación y la promoción cultural.  

María Emilia Somoza enlaza en su vida, como especialista en artes visuales de Puerto Rico, su participación como educadora y profesora en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedras. Logra su Doctorado en Historia del Arte de New York University, con la tesis: Graphic Arts in Puerto Rico: 1949- 1970, enfocada en la obra gráfica de la Isla. Siempre contó con un taller personal bien organizado, con su prensa especializada para grabado en metal. Entre responsabilidades institucionales y a su salida de funciones directivas y docentes, se recluía en su taller a trabajar en sus aguafuertes. Su exhibición, celebrada unos meses antes de su partida, reveló y afirmó a la artista dedicada al lenguaje de un arte que interpreta los estados de ánimos y los sentimientos desde el grabado. Entre entintados azulados y naranjas, verdes y grises, vive Miyuca y su sensible búsqueda de su interioridad.

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1 Comment

  • December 16, 2016

    HAYDEE YORDAN

    Honra para Puerto Rico!! Gracias, Humberto, por el artículo sobre esta artista puertorriqueña. Una pena haberla perdido de este presente.
    Haydee Yordan