Puerto Rico en ARCO: trayectoria, proyección y trascendencia

1997, Madrid: un colectivo de artistas puertorriqueños se presenta por primera vez en ARCO, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de la capital española. Es el año en que se comienza a ver, en Puerto Rico, el arte contemporáneo a través de las ferias de arte. Por entonces, las ferias de arte no tenían la misma repercusión ni relevancia que en el presente, convertidas en referentes del arte más actual en contraposición a las bienales y trienales, que ejercen un rol más museográfico. Las ferias se crearon como centros de mercado del arte junto a las casas de subastas, donde se reunían, negociaban e intercambiaban las galerías más importantes e influyentes del mundo para convertirse en el escaparate del arte y el mejor lugar de encuentro del coleccionismo internacional.

En la actualidad, se debate sobre la pertinencia y la validez que tienen las ferias de arte como vehículo de circulación del arte contemporáneo, aparte de su función en el mercado. Además de tener en cuenta la excesiva propagación en todo el mundo, se ha comprobado que tienen impacto en las ciudades donde se presentan y, ciertamente, ejercen cada vez más influencia en las prácticas artísticas contemporáneas. Es pertinente reflexionar, por tanto, en torno a los artistas, las galerías y los gestores puertorriqueños que han participado en la feria de arte contemporáneo ARCO, sobre lo que significó esta experiencia para este grupo de artistas y cómo influyó para el desarrollo del arte contemporáneo en la isla. 

Recientemente, se han creado una infinidad de ferias en muchas ciudades del mundo. Art Basel en Basilea, Suiza, lidera las ferias de arte del mundo por su prestigio e influencia. Es de las más concurridas, con una representación de más de 2.500 artistas de arte moderno y contemporáneo. Entre estas ciudades se encuentra también Madrid, con ARCO, que es una de las primeras ferias europeas y que este año celebra su 35 aniversario. La primera edición de la feria, creada en 1982 por Adrián Piera, primer director de IFEMA, y por Juana de Aizpuru, galerista sevillana, reunió a 365 artistas de Europa y América. La creación de ARCO fue fundamental para el desarrollo, exposición y conocimiento del arte contemporáneo en España, entrando este en la esfera pública del país. Asimismo, introdujo al país en el panorama internacional del arte y fue precursora al exponer determinadas expresiones artísticas, que por la situación política y circunstancias históricas del país no se habían dado a conocer, y se mostraban por primera vez en la feria.

Según Paloma Primo de Rivera García, a partir de 1982 se produce un cambio en el paradigma y un punto de inflexión. En esa época, en España, había una falta de infraestructura dedicada al arte contemporáneo, además de cierta indiferencia hacia el arte, debido al aislamiento y la falta de información consecuencia del franquismo. En Madrid, por ejemplo, no es hasta finales de los años ochenta que se comienza a construir el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), dedicado al arte del siglo XX y al arte contemporáneo, que se inauguría en el 1992. Por otro lado, la feria creó una nueva situación que generó gran interés, tanto en la prensa como en el público, con una repercusión mediática que continúa hasta hoy en día. También se generó una gran expectación, ya que tuvo desde sus comienzos una gran participación de espectadores, visitantes y desarrolló un amplio turismo artístico. Además, ha servido para desarrollar otras actividades, incentivar el mercado alrededor del arte y crear toda una infraestructura de centros artísticos, nuevas galerías, en definitiva, toda una comunidad artística. En resumidas cuentas, existe una generación española que descubre el arte contemporáneo a través de ARCO.

Artistas reconocidos del ámbito español consideran fundamental en su formación y desarrollo artístico la existencia de ARCO y lo que supone participar en ella. El artista español Daniel Canogar señala la relación ambivalente que experimenta con respecto a las ferias y al mercado del arte, la presión que se tiene por si vendes o no vendes, qué tipo de obra se vende más, si debes hacer una obra más comercial, todas estas dudas éticas que se crean con respecto al mercado del arte. Pero menciona también cómo todos los eventos paralelos, el circuito de actividades alrededor de la feria, generan un momento importante y un punto de encuentro en la ciudad que hay que disfrutarlo y aprovecharlo. Para Luis Gordillo, un reconocido artista español que ha participado desde la primera feria en 1982 y, en ocasiones, hasta en ocho galerías distintas a la vez, ha sido un impulso en su carrera y un elemento sustancial para el conocimiento y la venta de su obra. Participar en una feria como ARCO supone bastante visibilidad, pues los medios se hacen partícipes, y favorece las relaciones con otras galerías, coleccionistas y curadores. Se fomentan las relaciones internacionales, por los programas de invitados. Y sobre todo estimula el mercado, pues se crea un efecto de contagio entre los coleccionista (Intervenciones de Gordillo, Canogar y otros artistas en el foro Artistas en ARCO, 26 de febrero 2016).

La feria cuida mucho a los coleccionistas: este año invitaron a cerca de doscientos cincuenta procedentes de todo el mundo, a los que se les pagaba el pasaje y el alojamiento. Entre este selecto grupo se encuentran coleccionistas puertorriqueños tales como Diana y Moisés Berezdivin, Humberto y Rosalía Ugobono, Mima y César Reyes, Millie y José ‘Chilo’ Andreu, Gamaliel y Luis Herrera, y José ‘Pepe’ y Maricarmen Álvarez, entre otros, quienes en general son un excelente grupo de apoyo para las galerías y los artistas del país.

La feria ARCO, a diferencia de otras, ha creado también un andamiaje teórico e intelectual con foros, encuentros, conferencias, mesas redondas, talleres, en donde se dan cita numerosas personalidades del mundo del arte (curadores, historiadores, artistas, mecenas, coleccionistas y escritores) que han aportado al evento unos contenidos y propósitos más reflexivos sobre lo que sucede en el panorama de arte actual. Entre los temas que se trabajaron este año se encuentran el papel de las redes sociales en el arte contemporáneo; las prácticas performativas y su traducción al dispositivo de exhibición; el coleccionismo privado y las narrativas públicas; los encuentros cerrados entre museos de Europa e Iberoamérica; conferencias y charlas de artistas; y una multiplicidad de presentaciones de libros, proyectos y nuevas bienales, entre muchas otras actividades. En ARCO 2016, Michy Marxuach, co-fundadora del proyecto Beta-Local, recibió la invitación a participar en el encuentro profesional, a puertas cerradas, titulado Comisarios que inventan instituciones organizado por Joseph del Pesco, curador de Kadist Foundation, y Chris Sharp, comisario independiente. El encuentro tuvo como objetivo explorar cómo las estrategias y programas ayudan a definir los valores, la voz y las prioridades de las instituciones. Estos encuentros demuestran que en las ferias se crean espacios para la opinión, el pensamiento, la discusión, la creación y el apoyo a nuevos proyectos y plataformas diversas.

Esto evidencia que ARCO cumple otras funciones más allá del mercado. Además de llegar a un número mayor de espectadores, tan variado y masivo (desde estudiantes, familias, público general, artistas, coleccionistas, nuevos coleccionistas y curadores), tiene una función informativa, cognoscitiva, tanto de foro como de contacto profesional y de promotor de proyectos. Algunos galeristas y gestores opinan que a las ferias también se acude para mostrar los proyectos y no solo por las ventas.

Ante estas funciones, Michy Marxuach, curadora, gestora de arte independiente, fundadora de M&M Proyectos, co-fundadora de Beta Local, y una de las primeras en promover y llevar artistas puertorriqueños a la feria añade que: “la participación de Puerto Rico en ARCO ha sido importante y catalítica, ya que estimuló el contacto y la comunicación con otro grupo de gente del ámbito internacional, que luego vinieron a conocer la escena del arte puertorriqueño. Artistas como Federico Herrero, Chemi Rosado, Allora y Calzadilla, Charles Juhasz, Jesús ‘Bubu’ Negrón, Víctor Vázquez (quienes participaron por primera vez, muchos de ellos, siendo artistas jóvenes), ven sus carreras despuntar a partir de ese momento y su presencia en la feria propició otras oportunidades. A la misma vez, la feria fue una plataforma de producción para desarrollar nuevos proyectos” (Marxuach, comunicación personal, 2016).

M&M Proyectos enfocó su participación en el desarrollo futuro de proyectos y, en sus propuestas artísticas, predominó el carácter procesual más que el objeto de arte, por lo que el fin no fue exhibir cierto tipo de obra para vender. Lo interesante es que M&M Proyectos era una fundación sin ánimo de lucro, y no una galería comercial, y esa estrategia de participación fomentó y dio a conocer lo que estaba pasando en la isla y, a la vez, se dio la oportunidad de conseguir financiamiento para la producción de nuevos proyectos. Muchos colaboradores ayudaron a que esto pasara, pagando pasajes, materiales, y se creó un grupo de apoyo que favoreció la producción artística contemporánea de la isla, según comentó Marxuach. Proyectos como Puerto Rico ’00 [Paréntesis en la “ciudad”] o la muestra curada por Kevin Power y coordinada por Michelle Marxuach y M&M Proyectos: Puerto Rico/ Rico puerto/ Que puerto, realizados en el año 2000, son prueba de los proyectos que se crearon, y que fomentaron la investigación, la creación y la apertura que se dio en esos años.

A diferencia de Marxuach, el galerista puertorriqueño Francisco Javier Rovira Rullán —participante con su espacio Roberto Paradise en numerosas ferias en Estados Unidos y en Europa, y por segunda ocasión este año en ARCO— considera que en las ferias, aparte de las conexiones y contactos que se hacen, las ventas también son importantes ya que los artistas las esperan, además de que el reconocimiento en el extranjero es un incentivo extra, puesto que da una mayor exposición tanto para el artista como para la galería el formar parte de colecciones públicas y privadas alrededor del mundo. Para la galerista Agustina Ferreyra, que se inicia este año en ARCO con una galería puertorriqueña que apenas tiene tres años, todavía muchas ferias son ensayos y ofrecen oportunidades para conocer gente, probar mercados, crear diálogos entre artistas y en el contexto de los lugares en donde suceden.

La representación puertorriqueña en ARCO, desde finales de los noventa, ha sido consecuente y exitosa, tanto a nivel de exposición, reconocimiento, intercambios, conexiones, ventas, como de ser promotora de futuros proyectos artísticos. Michy Marxuach, con el grupo de artistas compuesto por Ada Bobonis, Víctor Vázquez, Charles Juhasz, Aaron Salabarrías, Dhara Rivera y Antonio Martorell, participaron por primera vez en el programa Latinoamérica en ARCO en 1997, el cual fue el punto de partida de una participación continua dentro de los distintos programas a través de los años. Años antes, además, el artista puertorriqueño que estuvo radicado en España, Marcos Irizarry, participó ya en la primera edición de la feria en 1982.

En el caso de Víctor Vázquez, que presenta la fotografía Piernas con Hueso en 1997, su participación surge a raíz de una comisión que le hace el curador Octavio Zaya a través de Carla Stellweg Gallery, la cual le representaba en ese momento, con la encomienda de crear una obra seriada junto a cuatro artistas latinoamericanos: Alexander Apóstol, Miguel Río Branco, Marta María Pérez Bravo y Milagros de la Torre. Luego estas obras formarían parte de la colección de la feria. Como requisito para participar en ARCO con una galería puertorriqueña, el artista se une ese año al proyecto de Marxuach. Vázquez presentó, también, durante esa edición, su trabajo en forma de conferencia. Según señala el artista: “participar en ARCO fue una experiencia sumamente positiva, en la que conocí a otros artistas, curadores y de allí recibí importantes invitaciones. Además de haber compartido con otros artistas, intercambiar ideas, ver otros trabajos, el crear obra comisionada por la misma feria fue importante” (comunicación con el artista, 10 de marzo 2016).

Aaron Salabarrías es otro de los artistas que ha participado en dos ocasiones en la feria. En 1998, viaja para tomar parte en los Projects Rooms curados en esa ocasión por Octavio Zaya, con su instalación Después del arca… 7. Esta obra constaba de tres carruseles colgantes con cerditos alados de plástico, con música con canciones infantiles de cuna. Las paredes estaban cubierta con un vinilo con imagen de agua, en su parte inferior, y en el medio un plástico reflector donde las personas se podían ver reflejadas. El suelo estaba cubierto de grama artificial. En palabras de Salabarrías: “esta pieza trataba sobre la historia bíblica del Arca de Noé, pero en este caso representada solo con los cerdos y con alas. En vez de los animales vivos, presenté los que murieron y un poco jugué con la idea de la gente que se reflejaba en el plástico reflector, es una obra más de reflexión, mezclada con la cultura Kitsch y sus doctrinas” (comunicación con el artista, 3 de marzo, 2016) .

Alrededor de ARCO surgió una gran iniciativa en Puerto Rico: los viajes educativos a la feria que durante varios años realizó la Escuela de Artes Plásticas con sus estudiantes. A través de los años era grato encontrarse con caras conocidas puertorriqueñas en la feria. Posteriormente, muchos de estos estudiantes se han convertido en artistas profesionales que han regresado como expositores y recuerdan el impacto que fue esa experiencia para su formación. Estos viajes se lograron gracias a la iniciativa de la entonces Rectora de la Escuela, Marimar Benítez, y el apoyo del grupo “Amigos de la Escuela”, compuesto por un grupo de coleccionistas liderados por José ‘Chilo’ Andreu, quien año tras año visita la feria.

En el año 2000, Marxuach, junto al dúo de reconocidos artistas Allora & Calzadilla, por un lado, e Ignacio Lang con Entrevista a Paisajes (Las Acacias), participaron en la sección curada de los Project Rooms. Lang realiza una reflexión sobre cómo la misma naturaleza del hombre contiene un elemento inhumano dentro de ella. En la obra documenta fotográficamente los ciclos de construcción y destrucción del residencial, y cómo esta dinámica de fuerza y movimiento cada día se torna más efímera. El micrófono transmite un sonido inaudible y junto a el paisaje difunden un rumor sobre cómo cada día que pasa los ciclos de la naturaleza se funden con lo más extraño a ella. Por otro lado, Allora y Calzadilla, en su proyecto Sin título (2000), sugieren a través del dibujo del piso un espacio urbano, o bien un conglomerado electrónico por donde varios sistemas de líneas atraviesan el campo arquitectónico y a través de las cuales navegan las personas. Los dibujos realizados en carbón, un medio efímero, se borran y cambian con la intervención del público, transformando así lo que estos representan (M&M Proyectos, folleto, 2000).

Chemi Rosado Seijo, con su pieza El Diario, En Directo, Sobre Información y Carlos Rivera con Bullet & Trajectory se inician por primera vez en ARCO en el 2001, bajo la curaduría de Michy Marxuach. Rosado Seijo, en su proyecto El Diario, realiza una serie de “excavaciones” con navaja desde la portada hacia adentro de periódicos, revistas, libros, columnas y paredes de publicidad, entre otros. En Directo, presenta ocho radios en ocho emisoras diferentes, mixer de 3 y 4 canales, con los que retransmite y amplifica sobre una caja de embalaje. Por último, en Sobre Información, presenta “contra-bombardeos” de “sobre-información” con las sobras de los periódicos de El Diario, mojados y tirados en oficinas y lugares donde se distribuye la “información”. Para Rosado Seijo, participar en la feria fue como una escuela, asistía a todos los foros, mesas redondas y conferencias, lo que le proporcionó, a él y a otros artistas que asistieron, las herramientas para la búsqueda de patrocinio, aprender de los distintos formatos, de la preparación de propuestas y proyectos, entre otras muchos beneficios. Además comenta que, más que vender las obras, Marxuach entablaba comunicación y repartía portafolios, catálogos y libros de los artistas, creando así una red de contactos entre curadores y gestores que apoyaron iniciativas y futuros proyectos.

Ese año, Carlos Rivera, en su obra Bullet & Trajectory, enfrenta las fuerzas de las armas sobre el material, la fuerza de la imagen sobrepuesta y en lucha, sobre otra cosa. La pieza consta de una pared de aluminio de siete pies por dieciséis de ancho, con agujeros de bala, un Rifle AR-15 calibre 223 e impactos de pistola calibre 45 y proyección de video.

   

M&M Proyectos regresa a ARCO en 2002 para el programa Cutting Edge Project con Más allá del Lugar: Tres anotaciones sobre la pintura, un proyecto realizado por Chemi Rosado Seijo, Jorge Rivera, el costarricense Federico Herrero y Jesús ‘Bubu’ Negrón. Mas allá del lugar sirve de punto de partida para la elaboración de tres proyectos que proponen presentar una serie de declaraciones sobre y desde la pintura. El Caribe ha sido un lugar de paso para muchas cosas desde la colonización, tanto física como mental, el lugar por donde muchos “productos” se distribuyen (obtenido de la propuesta de M&M Proyectos).

El primero de los tres, titulado El Renacimiento del Cubo Plano II, de Rosado Seijo, es un proyecto en reacción al otro boom de la pintura en los noventa, un homenaje a la historia del medio, específicamente desde el Renacimiento hasta el momento presente. Unas serie de “pinturas” elaboradas por diferentes personas formaron parte de la instalación. Jorge Rivera presenta, en Espacio-pintura-espacio, un espacio cubierto con cinta adhesiva transparente de dos lados para que, de esta manera, el espacio en sí se transforme en la pintura con el transcurrir del tiempo y con el tránsito de las personas, así como con el sucio (pigmento) de la calle, el polvo y las “células muertas”. Rivera señala que dicho espacio se convierte en un registro (h)istórico de una acción específica, de un tiempo en el espacio determinado al igual que lo hace una foto. Al final de la exhibición, gracias a la asistencia del público, es que la pintura se ha realizado (Rivera, 2002, en la propuesta de M&M Proyectos). En el tercer proyecto, Federico Herrero utiliza la pintura para la señalización de tránsito pintada sobre el asfalto. En esta pieza, Herrero reflexiona sobre los trabajadores que pintan las líneas de la calle, sobre aquellos a los que se les contrata para pintar una casa o cualquier espacio, y sobre cómo se les contrata como “pintores”, pintores de monocromos. Ellos trabajan con pigmento, con la pintura monocromática, pintura desvalorizada. Cuestiona el rol del artista-pintor en la sociedad, pues el pintor es tan pintor en la calle como en el estudio. Para Herrero, esta pieza es la más pura expresión de la pintura, no se lidia ni siquiera con emociones, solo con pigmento y con el color monocromático. Finalmente, la propuesta de Jesús ‘Bubu’ Negrón se llama Primeros auxilios y consistía en hacer intervenciones públicas en las que reparaba esculturas públicas rotas.

Ese año también participa, por segunda vez, Aaron Salabarrías, en el programa Cutting Edge, invitado por INOVA, Institute of Visual Arts of the University of Wisconsin-Milwaukee, curada por Peter Doroshenko, Víctor Zamudio y Silvia Karman Cubiñá. El artista presenta su obra Paraíso terrenal (2002) que consistía de una selección de fotos de las instalaciones anteriores del artista tituladas, también, Paraíso terrenal, que presentaban dos fotos grandes con personas con indumentarias de playa de plástico, sobre un suelo cubierto de grama artificial, y con flores y piscinas inflables. En la exposición se repartieron tarjetas postales con imágenes de dos bañistas. Esta obra reflejaba la cultura del consumo y el reemplazo del material noble por el artificial, del cual no sabremos si sobreviviremos, debido a su alto contenido de materias contaminantes.

   

Se observa un antes y un después en las propuestas y en las problemáticas planteadas por los artistas puertorriqueños, unido también al boom del internet, que favoreció el acceso a la información de manera global. Es importante mencionar que muchos de estos proyectos fueron creados en el contexto de la feria y que se insertan en la situación y el contexto del país donde se realizan, siendo muchas veces críticas a las políticas del mercado y que cuestionan al mismo arte desde el arte. Son piezas que marcan un hito en la creación puertorriqueña, de cómo el arte puertorriqueño se internacionaliza y se formulan planteamientos y temáticas globales.

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En 2003, Marxuach presentó el proyecto Futuribles: Concierto de Subterráneos, de Jesús ‘Bubu’ Negrón y Tony Cruz. Sería el último año en el que participaba el colectivo, tras tener un desencuentro con la organización. La idea de llevar los músicos del Metro a tocar en vivo en la feria no fue bien recibida. La organización del evento censuró la obra propuesta por los artistas ya que un grupo de galeristas se quejaban de que no los dejaban con su música hablar con sus clientes y de cómo se estaban viendo afectadas sus ventas, por lo que se les negó el derecho a presentar la pieza. El grupo completo de artistas decidió abandonar la feria. La obra Futuribles, que estaba pensada para el sitio especifico, usaba el formato de la feria, el tráfico de gente y el lugar donde se vende, como recurso para una acción que ya ocurría en los trenes de Madrid. La propuesta planteaba preguntas importantes sobre el comercio, el acceso, y a la vez la conexión entre un distrito ferial apartado del centro y el transporte mismo que te lleva a él.

Esta experiencia confirma que no hay plena libertad en las propuestas que se presentan en las ferias de arte. Estas no dejan de ser espacios creados para la disposición de galerías comerciales, de habitáculos para mostrar productos. La división de espacios o ‘stands’ sólo permiten cierto tipo de obra con unos formatos, parámetros y características específicas, que acentúan el carácter comercial del evento. Habría que exceptuar, en este caso, los Project Rooms, ahora llamados Solo Projects, puesto que son propuestas comisariadas que permiten un montaje especial, con la instalación de un proyecto personal dispuesto y diseñado para el espacio.

En ARCO 2004, Ivelisse Jiménez fue seleccionada para los Project Rooms curados por Silvia K. Zamudio y Dorochenko, en representación de la Galería Punto Gris. Su obra Ten con ten (2004) fue adquirida ese año por Caja de Burgos y ha sido expuesta en España en varias ocasiones. Posteriormente, la pieza Cabeza con clavo y la instalación Fragmento de una historia que aún no termina, de Víctor Vázquez, se presentaron en ARCO 2005, junto al artista Arnaldo Roche, con la Galería de Walter Otero. De esa experiencia exitosa, según el artista, obtuvo una residencia a través de Andrés Isaac Santana en Madrid para la Colección Arte y Naturaleza. Otro punto importante es la experiencia de compartir la residencia con otros artistas como Los carpinteros, Marta María Pérez y Paz Errazuri. La instalación Fragmento de una historia que aún no termina, aunque es anterior, nunca había sido expuesta en España, y constaba de pequeñas fotos montadas en madera. Vázquez, en sus instalaciones de ese periodo, utiliza la ritualidad como estrategia, nos remite a la vida y, por ende, a la muerte, a la fragmentación, a la memoria, al recuerdo, al paso y la conexión de una con la otra, a la muerte como continuación de la vida.

En el año 2010, Michael Linares participa en el programa de los Solo projects con su obra Oasis: Inclusive Structure  (2009) que presentó bajo la galería ATM (Altamira), de Gijón, y cuyo curador fue Juan de Nieves. Esta instalación está compuesta de una montaña de neveras de poliuretano rellenas de cervezas españolas Mahou. El artista define esta estructura inclusiva como el caballo de Troya, al introducir de manera subversiva las cervezas dentro del recinto ferial y la exposición. Hace un guiño a la obra de Sol LeWitt, pero a diferencia de Linares, la pirámide en Four Sided Pyramid son bloques de concreto. Esta obra el espectador la completa, interactuando con ella: bebe, comparte y luego coloca las latas vacías sobre las neveras, convirtiéndose en un pedestal que exhibe las latas de cervezas ya como desechos. Además crea una estructura social alrededor de la escultura, donde hay un cambio de roles y trastoca el espacio expositivo de la feria. Gamaliel Rodríguez participa dos años consecutivos, en 2011 y en 2012, con la galería española Espacio Mínimo. El artista presenta en el 2011 sus dibujos monocromáticos de gran formato, a plumilla, de naves y embarcaciones bélicas, colocándolas en el espacio, flotando, como si fueran mundos o grandes ciudades desprovistos de vida. Al año siguiente participa en Solo Projects – Focus Latinoamérica. En la Galería Chantal Crousel, en ARCO 2012, se presentó la obra Solar Catastrophe (2011), de Allora & Calzadilla, que consistía en un panel solar quebrado sobre tela, contrastando ambas superficies.

Estamos ya en ARCO 2013 y Francisco Javier Rovira participa por primera vez con su galería Roberto Paradise. Ese año presenta los llamados Dibujos low budget, de Jesús ‘Bubu’ Negrón en los Solo Projects: Focus Latinoamérica (dedicados a 21 obras de artistas latinoamericanos) y la escultura de gran escala de José Lerma en colaboración con Héctor Madera. Ese año, la pieza de Negrón tuvo mucha repercusión en la prensa de España, ya que trataba un tema bastante sensible por la crisis que atravesaba el país. El artista solo cobraba 200 euros por sus dibujos, accesibles a todo el mundo. Rovira añade que el artista “ve cada dibujo como un módulo donde cada uno puede crear su obra”, en un gesto de democratización artística (Jorreto, web, 2013).  

Para concluir el recorrido, este año en ARCO 2016 fueron invitadas dos galerías puertorriqueñas: Roberto Paradise y la Galería Agustina Ferreyra, en la sección Opening, donde participaron 18 galerías con menos de siete años transcurridos desde su creación, curada por Juan Canela (España) y Chris Sharp (México). Francisco Javier Rovira, director de Roberto Paradise, presentó el trabajo de José Luis Vargas y de Karlo Andrei Ibarra (Puerto Rico) y de Caroline Wells Chandler (Estados Unidos). Por su parte, Agustina Ferreyra, directora de la galería que lleva su nombre, ganó el Premio Opening con el trabajo de la española Irma Álvarez-Laviada García y la argentina Ad Minoliti. Este premio ––el primero que se le otorga a una galería puertorriqueña–– galardona el mejor puesto presentado en el programa seleccionado por un jurado compuesto de diversos expertos del mundo del arte y que obtiene como premio el valor económico invertido en el stand. Ante este reconocimiento, Ferreyra señala que: “la participación por primera vez en la feria, y ganar el premio de mi sección, ha sido muy buena experiencia, un excelente reconocimiento para la galería y para continuar proyectando a Puerto Rico en la escena internacional del arte. Este año van a ocurrir cosas muy buenas para los artistas con los que trabajo, para la galería y por ende para la escena del arte en Puerto Rico, que cada vez se consolida y articula más” (comunicación personal, 12 de marzo 2016).

El proyecto de Irma Álvarez-Laviada García y el de la argentina Ad Minoliti tratan sobre los espacios reales y figurativos, la arquitectura, la relación con el ser humano y la naturaleza de la obra de arte en sí misma [imagen de portada]. La galerista Agustina Ferreyra, argentina de nacimiento, mexicana de adopción, vivió once años en México, en donde comienza su vínculo con el arte, cuando tenía veintidós años, fundando junto con la artista mexicana Adriana Lara y el ahora también galerista Fernando Mesta, un colectivo joven de producción y gestión cultural que se hacía llamar Perros negros. En él editaban un fanzine, curaban exposiciones, gestionaban residencias y participaban de ellas también. Posteriormente, aún en México, trabaja dirigiendo el estudio del artista mexicano Miguel Calderón, y luego funge como editora de la sección cultural del periódico Excélsior. Con esta experiencia, Ferreyra llega en 2008 a Puerto Rico y comienza a trabajar en la colección Berezdivin, tomando, tres años después, la decisión de emprender el camino en solitario y crear su propia galería, en la que representa a siete artistas, en su mayoría mujeres, entre los que se encuentran Álvarez-Laviada, Adriana Minoliti, Beatriz Santiago Muñoz, Michael Linares y Julio Suárez.

Respecto a las dudas surgidas sobre el proceso que llevan a cabo las galerías para la selección de sus artistas para estos eventos, Rovira señala que, en el programa general, cada galería propone a sus artistas y tienen bastante libertad, pero en el caso de las secciones Opening y Solo projects de ARCO, hay un diálogo bastante fructífero entre la galería y los curadores de la feria para el escogido tanto de los artistas como de las obras expuestas. La intención de los curadores era darle a estos espacios un sentido curatorial propuesto entre uno, dos o tres artistas y ofrecerle al espectador una lectura más concreta y profunda de las prácticas artísticas más actuales. Según Ferreyra, estuvo en comunicación con el curador Juan Canela durante un año. En su caso, Minoliti había participado el año anterior en los Solo Projects, por lo que Ferreyra pensó, acertadamente, que era interesante el diálogo creado entre las piezas de Minoliti y de Álvarez-Laviada, ya que enriquecía tanto la propuesta formal del stand como las propuestas individuales. “Sus trabajos guardan cierta relación, sobre todo a nivel formal; ambas trabajan el color, la forma y la geometría y juntas funcionan muy bien” (Ferreyra, comunicación personal). Con esto en mente, armó la propuesta, la aceptaron y al final la premiaron.

Algunos de los artistas representados por el galerista Francisco Javier Rovira han formado parte de la Bienal del Whitney, así como de numerosas exposiciones y ferias internacionales. Rovira se inició realizando un internado en el S. Lauder Colección Ronald en Nueva York. Posteriormente trabajó en el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, en el Museo Isabella Stewart Gardner en Boston, y en M&M Proyectos en Puerto Rico. En 2003, a los veintiséis años de edad, fundó su primer proyecto personal, que se bautizaría como Galería Comercial en la isla, un espacio que albergaba una nueva clase de arte. Finalmente, y con esta experiencia, abre en 2011 su galería Roberto Paradise en la que promueve a un grupo de excelentes artistas reconocidos.

La colorida propuesta de Roberto Paradise en ARCO 2016 lanza con una de sus piezas el mensaje Podemos, vamos (2016), del artista Karlo André Ibarra. Esta pieza está compuesta de doce megáfonos o altoparlantes que remiten a la cantidad de estrellas que componen la bandera de la Unión Europea. Ibarra trabaja sobre las problemáticas que afectan al lugar donde se presentan sus obras. En esta ocasión, toma como punto de partida los recientes movimientos políticos que han surgido en Grecia y España, países de la Unión Europea que enfrentan una crisis económica y unas condiciones sociales precarias, desempleo, situaciones de desahucios, corrupción, y que han sido empañados y asimilados por el statu quo, poniendo en evidencia las relaciones de poder entre naciones. Los megáfonos representan los utilizados en las protestas y en las calles, y tienen la intención de instar al espectador a que lo active y se exprese. Durante la feria, en varias ocasiones, el público intervino y utilizó el megáfono para exponer y manifestar sus situaciones y exigencias. Acompañan la obra de Ibarra las pinturas de José Luis Vargas y las obras de Caroline Wells Chandler.

José Luis Vargas elabora en sus piezas una simbología personal, donde muestra un mundo con una fuerte carga psicológica en el que habitan seres que tienen tanto de real como de surreal y que despiertan una inquietante incertidumbre, como si nos enfrentáramos a un espectáculo de fenómenos sobrenaturales que se traducen en las miserias de este siglo. Para finalizar, además de estos artistas antes mencionados, en dos galerías se expusieron, este año, el trabajo de dos importantes artistas puertorriqueños: Ángel Otero, en la Galería Leyendecker de Tenerife, Islas Canarias, y la obra de Zilia Sánchez en Galerie Lelong.

La labor que ha realizado ARCO para el arte contemporáneo español e internacional es fundamental. Es una feria que tiene su propia identidad y una marcada personalidad, que apuesta por el arte joven y que ha tenido un rol importante como puente entre Europa y Latinoamérica. Las ferias de arte son lugares de encuentro, de intercambio de ideas, de conocimiento, de información, con sus virtudes y con sus defectos. Puerto Rico ha sido partícipe de ese intercambio y se ha visto reflejado en la variedad de propuestas, que abarcan diversas problemáticas y conceptos, así como en la calidad del arte producido en Puerto Rico, que dialoga y está inmerso en el panorama del arte contemporáneo internacional.

 

Nota aclaratoria

Este artículo no se elaboró con la pretensión de ser un recuento exhaustivo y completo de todos los artistas puertorriqueños que han tomado parte en ARCO. En cualquier caso, cabe mencionar que en ARCO 2002, además de los antes mencionados, participaron con la Galería Botello, presidida por Maud Duquella, los artistas Ana Rosa Rivera, Arnaldo Morales, Charles Juhasz, Rosa Irigoyen y Freddie Mercado. Asimismo, Jason Mena participa en dos ocasiones, 2009 y 2011, con la Galería Luis Adelantado, de Valencia. En 2009, estuvo nominado para el Premio de Adquisición Brugal Artistas Emergentes y en 2011, durante la celebración de los 30 años de ARCO, presentó una serie de fotografías que fueron parte de su exhibición individual We all shall play in the ruins.

Referencias: 

Ferreyra, Agustina. Comunicación personal a través de correo electrónico, 11 de marzo de 2016.

Jorreto, Elena. “Contra la crisis: arte conceptual hispano”. Cultural/ARCO 2013, Periódico ABC, 16 de             febrero 2013. http://www.abc.es/cultura/cultural/20130216/abci-arco-sabado-soloprojetcs-201302161300.html, web. 12 de marzo de 2016.

Primo de Rivera García, Paloma. Arco ’82. Génesis de una feria. Fundación Banco Santander,                    Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y TF Editores, 2016.

Marxuach, Michy. Comunicación personal a través de correo electrónico,  3, 4 y 11 de marzo de 2016.

M&M Proyectos. Allora & Calzadilla, Sin Título, folleto repartido en ARCO 2000.

M&M Proyectos. Propuesta para Cutting Edge Project, ARCO 2002.

Rosado Seijo, Chemi. Comunicación personal por correo electrónico, 3 de marzo de 2016.

Rovira, Francisco Javier. Comunicación personal por correo electrónico, 9 de marzo de 2016.

Salabarrías, Aaron. Comunicación personal por correo electrónico, 3 de marzo de 2016.

Vázquez, Víctor. Comunicación personal a través del correo electrónico, 9 de marzo de 2016.

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  • March 20, 2016

    Rosa Irigoyen

    En el 2002 la Galería Botello presidida por Maud Duquella, participó en ARCO con los artistas Ana Rosa Rivera, Arnaldo Morales, Charles Juhasz-Alvarado, Rosa Irigoyen y Freddie Mercado.