Borrando géneros desde la fotografía

Corazón, corazón,
no te quiero aprisionado
entre senos o biceps.
Te quiero libre.
Sobre este cuerpo de sonora quietud oscura entrego mi paso de estrella
hacia los infinitos,
para delinearme en el claroscuro
de una nueva galaxia,
hasta saciarme en la mordedura
de los mejores presagios.

Nelly Jo Carmona, Celajes al tiempo de la luz [fragmento]

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Son muchas las provocaciones que el lente fotográfico de Haydeé Yordán le incita al imaginario del espectador con su trabajo Borrando géneros (2014; Palabra Pórtico Editores, ISBN: 978-1-935892-48-9). No es para menos, especialmente desde que recientemente este corpus artístico recibiera una Mención Honorifica del International Photography Awards (IPA), el pasado mes de septiembre de 2015, entre una participación de más de veintisiete mil trabajos sometidos desde más de cien países alrededor del mundo. Este hecho, según han señalado Trifiglio Luigi, coloca al medio y a la artista en un nivel raramente visto en Puerto Rico.

El profesor de fotografía Farrique Pesquera señala cómo: “En las imágenes de Haydeé, el sexo es una expresión de ternura, felicidad y sufrimiento entre dos seres en cópula ontológica, sin género, y más aún, borrando géneros. Es un diálogo visual que subvierte a la imaginación”.Tomando como eje temático el cuerpo sexo-diverso, polimorfo y ambiguo, los cuerpos-islas de Borrando Géneros levantan una pregunta profundamente humana: “¿qué soy?”. El hombre desollado de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel Buonarroti, así como la puesta en escena de los cuerpos disecados en varios textos médicos del siglo XVI quedan como testigos perennes de esa pregunta que nos venimos planteando desde los saberes artísticos y médicos en los albores de la modernidad. Es “eso”, lo que está debajo de la piel, lo que nos hace humanos. De aquí que la artista se tomara el cuidado de sustraer referentes innecesarios de su fotografía para no anclar la imaginación de l*s espectadores. El resultado estético es maravilloso. Las fotografías nos parecen pinturas de siglos pasados, o venideros, pues el tiempo en su fotografía se ha colapsado. La misma Yordán lo confirma: “Quise poner en imágenes fotográficas mi hipótesis artísticas de que los géneros, mujer/hombre, atraviesan grandes cambios biológicos y sociales, llegando a sugerir que como producto de estos cambios surgirá un “ser de luz” o persona reivindicada sin género”. En ese recorrido, el libro divide la narración visual en tres partes: primero representando el hoy con fotografías sobre el amor gay, lésbico y la realidad transgénero, entre otros; segundo presentando imágenes de cuerpos femeninos y masculinos en un proceso gráfico de cambio, donde los cuerpos parecen romperse; y tercero, en el futuro, con el surgimiento del “ser de luz” liberado, donde ya se han “borrado los géneros”.

Desde el nacimiento de la modernidad, los saberes sobre la carne han intentado validar su conocimiento sobre lo que nos hace inteligibles en el orden sexual. La sofisticación creciente de esas tecnologías nos ha permitido escudriñar el lenguaje críptico de los genes durante el primer trimestre de nuestro desarrollo intrauterino: las transformaciones celulares de la gónada indiferente, la sofisticación de las cascadas hormonales para incitar a lo que pareciera ser un baile ensayado entre genes y células para hacernos “macho” o para hacernos “hembra”. Nuestro pensamiento científico nos ha llevado a colocar personas en tubos de resonancia magnética para retratarles sus cerebros mientras le pedimos que se masturben o que se exciten con imágenes pornográfícas. Es que nuestra bio-lógica nos ha entrampado en la propuesta de que en algún lugar de esa carne, por recóndita que sea, ha de residir lo que nos hace seres sexuales de esta especie.

IMG_8919De hecho, cuando se retan las fronteras inteligibles del sexo, las consecuencias corporales son casi siempre nefastas. A lo largo del Medioevo y del Renacimiento temprano, se acostumbraba asesinar a las personas acusadas de ser hermafroditas y luego quemar sus cuerpos para esparcir sus cenizas al viento. Esta práctica no era más que un intento fallido de borrar esos cuerpos de la experiencia humana. Aunque reconozcamos hoy tal práctica como barbárica, lo cierto es que los crímenes de odio continúan siendo la respuesta cobarde y absurda ante la diversidad sexual en nuestras sociedades contemporáneas. La escena final de la película Under the Skin, de Jonathan Glazer (2014) muestra una columna de humo y cenizas que se abre paso entre la nieve límpida que cae del cielo. La víctima quemada fue un ser no-humano que no pudo integrarse a nuestra especie porque no logró reconocerse en nuestro orden sexual. Borrando Géneros, sin embargo, nos propone otra mirada. El cuerpo sexo-diverso no tiene que ser inmolado. Con el acto mismo de borrar géneros damos cuenta de lo que nos hace humanos y abrimos paso a un caleidoscopio de luces, formas y colores que apuntan a un futuro de cuerpos sexuados más allá de formulaciones simplistas y dicotómicas. Gracias a Haydeé Yordán por su ingeniosa propuesta. 

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1 Comment

  • November 18, 2015

    HAYDEE YORDAN

    Mil gracias al Dr Juan Carlos Jorge por esta reseña de mi libro de poesía y fotografía “Borrando Géneros”. Realmente es un intento de trasladarnos al futuro y enfrentarnos a la posibilidad de personas sin géneros.

    En el arte no hay límites para la imaginación.

    La imaginación activada… cómo creen ustedes que será la vida cotidiana, familiar y personal de las personas sin diferencias de géneros?

    Haydee Yordan