De Puerto Rico a Miami, un paso es

La semana más activa del año en la ciudad de Miami es la primera de diciembre, en la cual miles de personas practican un ritual de peregrinación dirigidas a importantes citas artísticas. Anualmente se celebra la feria Art Basel, un evento que se ha convertido en una tradición para muchos creadores y espectadores, además de ser una buena oportunidad para presenciar arte más allá de la agenda local y para obtener una síntesis de lo que está sucediendo a nivel internacional. Los continentes se unen y numerosas galerías de todas las grandes ciudades dicen “presente” para participar en la feria principal y en otras paralelas que se han labrado un firme respeto con los años, como lo son las ferias NADA, UNTITLED y Art Miami, ferias en las que Puerto Ricoha tenido una relevante participación este año. Despierta nuestro interés presenciar cómo se ha desarrollado el “fenómeno Art Basel” y somos testigos de las múltiples ferias que han encontrado su lugar en esta ciudad como parte del circuito. De hecho, poder cubrir todo este maratón artístico como espectador puede ser una experiencia abrumadora, por lo que es recomendable una selección previa y establecer prioridades.

       

Puerto Rico queda a un paso de la ciudad de Miami, por lo que esta semana del arte se convierte en una oportunidad ideal para que artistas y galeristas puertorriqueños exhiban, se expresen y compartan sus talentos en el mercado internacional. Este año no fue la excepción y se dejaron sentir en la ciudad exhibiendo tanto en los recintos de las ferias, como en galerías y espacios abiertos. La galería Roberto Paradise, dirigida por Francisco “Tito” Rovira, representó a Puerto Rico en la feria NADA con trabajos de José Lerma, Bubu Negrón, Poncili Creación, Karlo Ibarra y José Luis Vargas. Localizada en el Deauville Beach Resort, NADA es una feria que se caracteriza por exhibir arte joven y es una gran oportunidad para que los coleccionistas adquieran piezas de artistas emergentes a precios accesibles. Proyectos Ultravioleta, liderada por el guatemalteco Stefan Benchoam, presentó en el área del vestíbulo del hotel una instalación “tropical ready made” de Radamés “Juni” Figueroa, con el toque ya característico del artista y brindando un ambiente de relajación y color al espectador. Junto a él, pinturas de Bubu Negrón y un vídeo de Javier Bosques, quien presentó una pieza en la que él es protagonista, golpeando una flor de plátano simulando ser un boxeador. Ambas galerías se destacaron por el color y la variedad de medios exhibidos y tuvieron una participación exitosa reflejada en las ventas. Ya al final de la semana sus directores estaban listos para regresar a la Isla y continuar con sus próximos proyectos.

  

En el área de Lincoln Road, en South Beach, está localizada la galería David Castillo, en la que también José Lerma presentó una exhibición individual titulada Guaynabichean Odyssey. En ella, el artista viaja a su niñez con una nueva serie de excéntricas pinturas, abordando el asunto del status social y de la colonización. Entrar al espacio es como adentarse en otra dimensión, puesto que el artista creó un ambiente sensorial con luces intermitentes de diversos colores que intervienen en las obras, mientras dsede una instalación de gran formato se emite un sonido que domina la totalidad del espacio, donde encontramos una pintura que descansa sobre teclados y sintetizadores.
Luego de esta experiencia multisensorial, emprendemos una visita por el área de Wynwood, un espacio en el que el arte urbano domina las calles. Allí, el artista puertorriqueño Bik Ismo trabajó su obra, en la Escuela José de Diego, donde pintó un gran mural que representa un perro que recuerda la iconografía de Jeff Koons [en portada]. A simple vista, parece una escultura de terminaciones metálicas, pero una mirada más cercana nos permite vislumbrar los detalles de la pintura cromeada, que presenta reflejos del entorno que lo rodea. El mural, que implicó una dedicación de cuatro días hasta completarse, fue una oportunidad para que el espectador pudiera presenciar el proceso e interactuar con el artista. Su dominio técnico sorprendió a los visitantes y, además, Ismo aportó a una buena causa participando en el Raw Project, con el fin de implementar un programa de arte en la escuela. También en Wynwood, Juan Negroni tomó parte en la colectiva In Response, en el Bakehouse Art Complex, con la Galería Audrey Love, donde también Don Rimx intervino un Mercedes Benz con su estilo street graffiti art.
Cinco días no es suficiente para poder absorber todo lo que Miami ofrece para el visitante en esta gran semana del arte. Junto a las ferias, un sinnúmero de eventos se suceden continuamente a lo largo de esos días en distintos puntos de la ciudad, ya sean performances, prácticas de arte público y fiestas, inyectando una dosis concentrada de arte, inspiradora por su heterogeneidad. A su vez, este fenómeno incentiva la gestión de nuevos proyectos y la creación de contactos, especialmente a nivel internacional. Definitivamente, se trata de una cita imprescindible antes del cierre del año y que nos deja con la expectación de conocer lo que el 2015 traerá.
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