Museo de Historia, Antropología y Arte de la UPR: después de la acreditación

Durante la construcción del sistema de vías del Tren Urbano en 1999, los ingenieros y contratistas del proyecto iniciaron la excavación de un túnel que daría paso a lo que hoy es la Estación Universidad. El túnel, de sesenta pies de profundidad, se realizó a una distancia de veinte pies de la estructura que albergaba la Sala de Arqueología del Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico. El impacto al terreno provocó que la estructura de la sala cediera, generando grietas que inhabilitaron un espacio fundamental para la operación del Museo. Sin embargo, quince años después, y a pesar de que la sala continúa clausurada, el MHAA logró en el pasado mes de noviembre posicionarse como el primer museo universitario del país en obtener la acreditación de la American Alliance of Museums.

La acreditación provocó una ola de alegría y felicitaciones públicas para el personal del Museo y para la profesora Flavia Marichal, su directora. Según la misiva que redactara la propia Marichal para la prensa, la acreditación le brinda al museo la posibilidad de: “ser reconocidos nacionalmente con la excelencia y los estándares profesionales de funcionamiento y de servicio; validar el trabajo que hacemos día a día; obtener credibilidad de parte de toda la comunidad; tener el respeto y la confianza del público y de las instituciones con las que trabajamos”.

Movidos por el interés de dar seguimiento a las repercusiones de esta noticia, nos dimos a la tarea de entrevistar a Flavia Marichal en un encuentro que, aunque formal, se describe mejor como una conversación amena, relajada y de mucho entendimiento.
 
DE URGENCIAS Y LOGROS
Según nos explica Marichal, la mayor recompensa del proceso de acreditación es que dio paso a que la Universidad asignara los fondos necesarios para lograr la remodelación de la estructura dañada. “Ese ha sido el logro más grande” explica Marichal. “Un millón de dólares: quiniento mil vienen del Recinto de Río Piedras, ciento treinta y cinco mil del seguro del Tren Urbano y el resto lo dio Presidencia”.
Lamentablemente, hay que reconocer que hace quince años, cuando las paredes se agrietaron, la Universidad de Puerto Rico tenía otras prioridades que no necesariamente incluyeron el reparar la estructura del Museo. “Siempre hay cosas más urgentes”, nos explica Marichal, que añade: “Pienso que la acreditación le da nombre a la Universidad”. 
Y, en efecto, la credibilidad que otorga es el resultado de muchos años de trabajo en vías de profesionalizar las gestiones y de darle estructura formal a aquellas labores bien realizadas que siempre les han definido: “Todo el proceso que fue complicado y extenso fue el resultado de un equipo de trabajo, trabajamos hacia eso y pudimos desarrollar las políticas del Museo. Es que hacíamos las cosas bien pero no habíamos escrito los procesos”, comenta la Directora.
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El proceso de acreditación, que inicia en 2004, tuvo su momento trascendental en marzo de 2013: “El momento en que la visita viene y dice que ‘no vemos ningún red flag. Te vamos a dar un año para que la Universidad decida qué quiere hacer con ustedes, si va a aprobar la remodelación o no. Si se aprueba los acreditamos’. En ese año fue la lucha de convencer a las autoridades universitarias de que el museo era importante. Gracias a Ethel Ríos Orlandi, Rectora Interina, quien asignó los quinientos mil dólares por certificación”. 
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VALOR
 
Raquel Torres Arzola: ¿Cuál entiendes que ha sido el papel del museo dentro del desarrollo de las artes en Puerto Rico y, particularmente, para el desarrollo arte contemporáneo?
 
Flavia Marichal: El museo ha servido de instrumento para la creación y visión de los otros museos y ha dado el ejemplo en todos estos años. Hacemos cosas que los otros museos no han hecho, siendo un museo tan pequeño. Por ejemplo, se trajeron numerosos artistas latinoamericanos en los 60, cuando Osiris Delgado era el director. No era tanto museo sino que funcionaba como una galería. Se cambiaban cada mes o mes y medio las exhibiciones, algo que ahora no se puede hacer desde que el enfoque es más educativo, algo complementario a la docencia.
Arturo Dávila le dio mucho énfasis a las compras de obras de Oller y Campeche, algo que hoy día no podemos hacer. Mari Carmen Ramírez le dio un énfasis bien grande a las exhibiciones temáticas. Y a partir de ella, los otros museos han tratado de imitar eso. Por ejemplo: de Oller a los 40, La estampa Serigráfica… fueron algunas que sentaron pauta en lo que es la presentación de exhibiciones y con un buen catálogo. Antes de ello, los catálogos eran de dos o tres páginas. A partir de 1986, los catálogos fueron más extensos y con ensayos.
Hoy día el catálogo es una referencia para la investigación. Tenemos una colección de catálogos y el centro de documentación de arte que es excelente. Todo el mundo investiga aquí. Hemos tratado de tener el mayor Centro de Documentación de arte puertorriqueño de la Isla. 
 
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RTA: ¿Qué encontramos en el Centro de Documentación?
 
FM: De todo: Hermandad de Artistas Gráficos, Torres Martinó, documentos de Lorenzo Homar… Todo se cataloga y se le da acceso a los investigadores. 
Nosotros hacemos tipo de exhibiciones históricas y temáticas que otros museos no pueden. Es más importante para nosotros hacer exhibiciones para dar a conocer la historia del arte. Una vez tengamos otras salas, haremos otras cosas. 
 
RTA: Es un museo más académico, más pausado.. 
 
FM: Nuestras exhibiciones son exhibiciones académicas. Y tratamos de hacer actividades complementarias que apoyan las exhibiciones. Los talleres familiares empiezan con visitas guiadas los domingos… es una mirada más completa. No es dar el taller por dar el taller. 
 
Taller Domigos familiares 2
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RTA: Es una intención de educar, complementar lo que se hace en el aula, complementar la vida universitaria. Y al ser un Museo de Historia, Antropología y Arte las posibilidades son más variadas.
 
FM: Pues es bien difícil traer estudiantes universitarios que no están relacionados al arte. Recibimos a muchos estudiantes cuando los profesores envían sus cursos. A veces pasan estudiantes que no conocían el museo. El año pasado un grupo de estudiantes de Comunicación Publica hizo un estudio de mercadeo para mover el Museo dentro del Recinto. Se han implementado las recomendaciones. 
 
ENFOQUE
RTA: ¿Cuál es la estrategia ahora? 
 
FM: El giro es primero tratar que la remodelación se complete. Lo otro que tiene prioridad es que la Presidencia compró el programa The Museum System (TMS). Ese programa se compró para todos los museos del sistema universitario. Ahora es una prioridad tener todo el registro de las colecciones para que más adelante se pueda acceder la colección desde cualquier parte del mundo. Estamos actualizando listas de inventario y de registro. Primero estamos digitalizando y creando las tarjetas de información. Ya tenemos digitalizada gran parte de la colección arqueológica, la de Grabado Puertorriqueño ya se digitalizó completa, al igual que la de los Santos. Estamos trabajando en los retratos de la Colección de Pintura. Es la única forma de que en el mundo de conozcan. 
Estamos participando también en el proyecto de Houston, el proyecto de digitalización de documentos latinoamericanos. El Museo digitalizó mas de quinientos documentos de arte puertorriqueño, documentación de artistas, cartas, ensayos de catálogos importantes. Todo era de siglo XX. 
 
La dirección en internet del proyecto es: http://icaadocs.mfah.org/icaadocs/
 
RTA: Una vez terminen de digitalizar, ¿imagino que va todo a un banco de datos en la web? 
 
FM: Cuando todo esté en TMS hay que comprar un programa que va adjunto para el internet. Se llama E-Museum. Tenemos una propuesta para pagar el personal y comprar el programa. 
 
RTA: ¿Algún otro proyecto?
 
FM: Tenemos que terminar de construir la página (web) del museo. Ya estamos trabajando en eso. Ahí puedes acceder como investigadora. Hemos hecho desgloses de revistas, periódicos como el Island Times, que era el periódico de Luis Muñoz Lee, hijo de Muñoz Marín, que contenía artículos de arte. La prioridad ahora es enfocarnos en la investigación. Queremos dar acceso a las colecciones por cita previa para que los estudiantes investiguen, queremos fomentar la investigación. Tener esa posibilidad. Lo mismo sucede con arqueología. Queremos dar charlas y facilitar la visita a las colecciones. 
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Acceso a las coleccionesMartín García enseña obras a sus alumnos copy
 
RTA: ¿Qué otras necesidades tiene el Museo?
 
FM: Un plan maestro no se puede lograr por ahora, por la crisis económica. Por lo menos, que se remodele el área rota y el plan maestro se desarollará cuando eso suceda. Nos gustaría tener una biblioteca para poder facilitar la investigación. Necesitamos una sala permanente de arqueología, de historia y de arte. Algo del Recinto, que se pudiera utilizar con mayor flexibilidad. Necesitamos salones de talleres también. 
Por ahora el enfoque es mejorar el espacio. Ese es nuestro principal problema. Este Museo fue diseñado por Klumb para construirse en cinco etapas distintas y lo que se constuyó fue una y media. 
 
RTA: En cuanto al Centro de Documentación, ¿deseas invitar a los artistas a donar catálogos y otros documentos? 
 
FM: Sí, la invitación a los artistas es acercarse al Museo y donar catálogos, bocetos, documentos etc. El Centro es un depositorio para la consulta de otros investigadores. A veces el papel que menos imagines es importante para la investigación.
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El Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico – Recinto de Río Piedras, está abierto de lunes a domingo. Para más información, pueden llamar al teléfono 787-764-0000, exts. 2456 y 2452, o visiten la página de Facebook del Museo.
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