El GuggenSITO de Eder Castillo: el museo como límite

“Our image of reality is dependent on our knowledge of the museum.”

-Boris Groys, Art Power

En octubre de 1997, abrió el Museo Guggenheim Bilbao como parte de un plan de revitalización de Bilbao y del País Vasco en general. Años más tarde, en octubre de 2009, la Fundación Solomon R. Guggenheim canceló la construcción del Museo Guggenheim México, que pretendía erigirse en Guadalajara. Posteriormente, en el año 2011, el artista Eder Castillo expuso el GuggenSITO en el Museo Ex Teresa Arte Actual de México, “un dispositivo inflable” cuyo diseño y nombre aluden al Museo Guggenheim Bilbao.

Mientras tanto, en medio de un panorama algo inquieto e inestable para las instituciones culturales del país, llega el GuggenSITO a Puerto Rico, a merced de aquellos que deseen utilizarlo para su interés particular.

Por un lado, se legisla en torno a convertir el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) en un Departamento de Cultura que reorganizaría los puestos administrativos y le restaría ciertos poderes de carácter autónomo a la institución (PC 378).  Sin embargo,  también se pretende aumentar la asignación anual de fondos presupuestarios que recibe el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico como aportación pública.  Por último, la creación de un proyecto de ley para fomentar las Industrias Creativas de Puerto Rico (PS 655), entre otras ideas.

Ante estas circunstancias conocí el GuggenSITO, en una noche lluviosa durante el evento de recaudación de fondos ArteJangueo, en el Museo de Arte de Puerto Rico. Dicho evento procura apoyar a los artistas emergentes puertorriqueños y, de esta manera, colaborar con la expansión de la colección del MAPR.

Allí estaba el Guggensito, entre el MAPR, la lluvia y un foco de halógeno.

“Lo querían para el final de Santurce es Ley, pero Aduana lo retuvo unos días, por lo que se programó para el evento de ArteJangueo. Esa noche la lluvia no permitió que la gente interaccionara con él, aunque considero que hubo las condiciones como para jugar un poco, ¿no?”. Así comenta Eder Castillo, creador del proyecto, quien trabaja sobre la idea de la frontera como un instersticio que posibilita la obra de arte. En esta ocasión, a través del GuggenSITO, Eder se sitúa ante la figura del museo como un límite simbólico al cual incita a rebasar de manera lúdica y mordaz.

Según Eder, la pieza está pensada para que influya en el espacio público: “No tienes un antecedente del objeto ni de lo que hace el objeto en el espacio. Al tenerlo dentro del museo ya está predispuesta la interacción y de alguna manera se entiende que lo que se verá es una obra de arte, al menos dentro del entendido de que en el museo hay arte”.

Le interesa el diseño del Guggenheim ya que destaca la figura del museo como objeto escultórico: la obra de Frank Gehry, que se sitúa en Bilbao. Le inquieta rescatar el sentido del porqué se le encargó a un aquitecto hacer una obra que a su vez tuviera valor escultórico para que fuera perdurable, pero sobre todo le concierne el hecho de que el propósito primordial de su construcción fuera reactivar una zona a partir de una economía en torno al arte.

Eder entiende que su pieza es clara. Indica que es una parodia y que critica de alguna forma la figura del museo y de la obra de arte como tal. Toma la figura del museo como una institución que no se toca, que se respeta y tiene sus reglas. A su vez, menciona que en ella el arte se conserva y tiene un valor dentro del sistema capitalista. Sin embargo, comenta que esta pieza no se va a poder coleccionar ya que llegará un momento en el que se destruya y no se pueda volver a inflar. “Si yo hiciera otro GuggenSITO, sería otra parodia de este museo. A mí me gusta que sea este y si se tiene que reproducir, que se reproduzca a partir de la emergencia, de que ya no se pueda levantar por sí mismo”, enfatizó.

El GuggenSITO ya se ha ido desfigurando y Eder espera el momento en el que se destruya.

El GuggenSITO fue creado a partir de una beca con recursos públicos, razón por la cual indica que la pieza no puede accesar a eventos con fines de lucro. “Sería ingenuo de mi parte decirte que la pieza no tiene relación con la institución. Yo creo que al final es una responsabilidad del Estado que se financien los proyectos, porque al igual que yo, tú pagas un impuesto y parte de esos impuestos el Estado los dirige como recursos para la educación”. La beca con la cual Eder vino a Puerto Rico está financiada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México, y apoya el intercambio de residencias entre creadores del México y del resto del mundo. Eder llegó a Puerto Rico como una muestra del arte público mexicano, ya que en la Isla no existen actualmente ese modelo de proyectos.

“Yo no fui financiado por una institución privada, por el mercado del arte, o por quienes adquieren mis obras. Yo hago mis proyectos para que se efectúen en relación a un museo o una institución, ya que al final es una obligación del Estado y es un derecho de los ciudadanos relacionarse con el arte”, añadió.

Le cuestiono el que, sin embargo, a través de la destrucción de su proyecto pretende deshacer la figura del museo como institución, a lo que respondió: “Es que es ahí donde está el juego. Lo quiero destruir por el uso de la gente, no porque yo, por ejemplo, le quiera prender fuego. Eso sería muy fácil. Creo que es más interesante hacer que el público lo destruya por el uso. Es como cuando tu usas un pantalón o una herramienta. Cuando un carpintero usa su herramienta y la deja de usar es porque no sirve y ya no cumple su función. El arte debe cumplir por lo menos la función primordial por la cual existe, y esa es la función social. El arte existe debido a que es una construccion social; al ser social es humana, y al ser humana necesita interacción. Por lo tanto, no puede ser coleccionada como tal nada más, no puede estar privatizada”.

Eder entiende que al delegar la responsabilidad para utilizar la pieza, y al saber que ese objeto tiene un uso que él mismo puede controlar, al final generará una experiencia con la cual ganará, no necesariamente, algún valor dentro de la economía objetual, sino más bien una experiencia que crea memoria. “Desde ahí la memoria contribuye a crear o cambiar la modalidad de la historia. La memoria es muy corta y junto a la historia se borra nuestra identidad. Siempre estamos importando alguna identidad. En este caso, yo estoy importando el Guggenheim Bilbao porque dicha fundación quería importar un modelo en el país. Mi país tiene una vasta cultura e historia del arte, por lo que yo no necesito que me importen un museo. Entonces hice el mío, bajo mi propia lógica”.

Eder también pertenece al proyecto curatorial Antimuseo, cuyo origen data del año 1992, bajo el nombre de Ojo Atómico. Este colectivo experimenta sobre los mecanismos de legitimación de la obra arte y cuenta con apoyo del Gobierno de España, Ciudad de México, el Instituto Alemán de Cultura, la Embajada de Dinamarca en España, el Foro Cultural de Austria y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, entre otros.

En Puerto Rico, el GuggenSITO ya ha visitado el Mural en Río Piedras, el Skate Town Skatepark en Rincón, la Escuela de Artes Plásticas, la Galería Nacional del ICP, el Museo de Arte Dr. Pío López Martínez de la UPR en Cayey, el Museo de Arte de Puerto Rico y la Plaza del Mercado en Caguas. Próximamente estará en la Barriada Muñeco en Culebra, en el Municipio de Arecibo, en la Asociación de Comerciantes y Profesionales Utuadeños en Utuado, en el Parque Gándara en Hato Rey y en los Municipios de Lajas, San Germán y Guánica.

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